domingo, 7 de septiembre de 2025

Capitanes intrépidos

Volvimos ayer a ver, con el corazón contrito y la alegría que dan las historias eternas y los valores eternos, esta joya absoluta, que ya lo era en la literatura de la mano de Kipling, que es CAPITANES INTRÉPIDOS.

Impresiona que sea del año 1937, cuando la vi por primera vez era una película que todavía no tenía cincuenta años, ahora ya tiene casi noventa.

Las escenas en el trasatlántico o en Nueva York en el primer cuarto de película son tan modernas, tan vívidas, que parece increíble que la película fuera contemporánea a nuestra Guerra Civil.

Claro que, quizá, cabe pensar que ni nuestra guerra es tan lejana, ni la sociedad en la que surgió, tan diferente (no en medios, cultura, analfabetismo etc.) en la conciencia de su modernidad, que ya proveía el cine.

Yendo a lo fundamental, ahora que está de moda hacer cosas obligatorias, debería ser obligatorio verla para quienes se sacan hoy la licencia de padres.

Ahora bien, ¿admite nuestro mundo infantilizado la exigencia a los niños?

Para mayores de 16 dice Prime Video, quizá porque al protagonista le cae una "torta bien dada" por repelente...

Pensándolo bien deberíamos verla todos, por eso que decía Eliot de que la "humanidad no puede soportar mucha realidad".



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