jueves, 2 de abril de 2020

Diario del Año de la Peste (XIX. Los Goya)

Ahora todos vivimos -se ha dicho- en un cuadro de Hopper, pero también -y no se ha dicho- en una fotografía de Eugène Atget o en una perspectiva de Piero della Francesca, aunque probablemente nada refleje más nuestro ánimo entre perplejo y desvalido que la angustia metafísica de los cuadros de Giorgio de Chirico.

Estas obras ya hablaron de nosotros, como también hablaron "La Peste" de Camus, "El Decamerón" de Bocaccio o "El amor en los tiempos del cólera" y "La muerte en Venecia" de García Márquez y Thomas Mann, pero ¿cuáles serán las obras que nos dejará este cerrojazo del alma?

¿Quién escribirá o está escribiendo ya la novela de este episodio nacional? Es fácil augurar una pandemia de títulos que, como en el caso de la Guerra Civil nos lleven en los próximos años al hastío de exclamar ante la cartelera "¡otra maldita película del confinamiento!".

Cada casa es en estos días un escenario de Chéjov y -basta asomarse al skype para verlo- una novela de realismo sucio, en algunos casos muy sucio.

La comunicación sostenida a través de las pantallas como en una novela epistolar; el coloquio de los perros; los locos por las calles como licenciados vidrieras 2.0; los encuentros furtivos en el Mercadona; los conflictos generacionales; las relaciones sentimentales y tóxicas suspendidas durante el hiato del virus y, sobre todo ello, el gran telón de la muerte -que es lo que le dará pathos y calidad a la película- son los ingredientes del drama.

En cada videoconferencia de estos días hay ya planos que recibirán el Óscar. Como la navidad el confinamiento será un tema. 

Ya veo a Spielberg rodando con el bueno de Tom Hanks, que es juez y parte en esta toma, la escena lacrimosa en que se abran las plazas, los portales, y las multitudes pisen las calles nuevamente, mientras se desmorona la corona del virus lo mismo que un muro de Berlín.

En esta edad líquida, en la que como no existe el espacio tampoco hay el tiempo, podemos aventurar algunas de las obras que nos harán revivir lo que ahora queremos dejar de vivir, porque hasta de la miseria se tiene nostalgia, ¡ay, aquellos felices días enclaustrados! 

Por ejemplo, pienso ahora en la próxima de Almodóvar: "LOS AMORES VIRALES", indudablemente protagonizada por una enfermera cuyo ex -y maltratador en paro a ratos- se encierra con ella y con sus hijos en el hipotecadísimo piso de protección social -mientras sus padres agonizan por coronavirus en un pueblo remoto de Gudalajara-. Ya veo la fotografía impregnada del verdor sanitario y el conflicto de una mujer con el privilegio de salir de casa cada día para refugiarse en la morgue del hospital, frente a la celopatía de móvil y whatsapp de su pareja, incapaz de repasar las sumas llevadas con los niños.

¿No habéis visto el tráiler de la de Amenábar?  "MIENTRAS DURE LA PANDEMIA" es el título provisional que lleva en el preestreno, aunque algún productor ha propuesto retitularla "MÁS ADENTRO", en referencia clara a la trinchera infinita de estos días. No obstante parece que "ABRE LAS PUERTAS" será el título definitivo, porque queda muy bien sobre el telón de fondo de la Gran Vía desierta, hay ya práctica. El film cuenta la cuarentena de un español en Wuhan, ingeniero en una empresa de biotecnología que de vuelta a Madrid ha de evitar la mutación del virus, mientras los chinos lo persiguen mediante el big data porque han puesto precio a su cabeza.

En la narrativa hay muchas esperanzas puestas, como siempre, en las dos grandes novelas madrileñas, la de Muñoz Molina y la de Javier Marías, de la primera solo ha trascendido el título, "VENTANAS DE MADRID", que es de suponer que sigue la estelas de sus mejores páginas sobre el 11-S, con el ojo más puesto en Trump y en la Peste de Nueva York; mientras que de las segunda -que tiene por protagonista a un agente de un comando de inteligencia israelí denominado en clave, COVID- añade la novedad de que el solipsista y dipsómano protagonista debe dilucidar los enigmas que en forma de flash back le llegan a su enfermizo confinamiento en el centro de Madrid -un piso con un mueble de librería precioso- mientras no para de comer por razones metafísicas y bulímicas, razón por la que en los mentideros y en los verdaderos se dice que la habrá de titular (porque Javier Marías no titula, "ha de titular") "FIEBRE Y PANZA".


Almudena Grandes yo creo que reutilizará sus títulos, "LOS AIRES DIFÍCILES" definen mejor que nada este clima de humores virales, pero donde más empeño va a poner es en la revisión de "LOS PACIENTES DEL DOCTOR GARCÍA", en la que cuenta la historia de un médico republicano jubilado, activista del 15-M y ex-militante decepcionado de Podemos que ante la expansión de la enfermedad se reintegra voluntario al servicio en la Clínica de la Paz mientras relee las memorias de su madre, niña de la guerra confinada, y se enamora de una celadora treinta años más joven que él en cuyos brazos acaba muriendo entre estertores provocados por los recortes sanitarios del PP en claro paralelismo con la dictadura franquista.

Se murmura también que Pérez Reverte está reescribiendo "EL ASEDIO", pero está vez situado en el confinado barrio de las Tres Mil Viviendas de Sevilla (otra vez con la matraca de la piel y el tambor), siendo el protagonista un patriarca gitano convicto -como en el guión del mismo título, más malo que un virus por cierto- que lucha al mismo tiempo contra los narcos y la policía en el ghetto. Lo tiene fácil, por el parecido que esa zona de la ciudad tiene con Bosnia, así que ya lleva mucho adelantado porque solo tiene que tirar del repertorio clásico y copiarse a sí mismo y ya se sabe que todo lo que no es tradición es Mostar.

Podríamos seguir así días y días, por ejemplo con la poesía, y no faltarán en las librerías "EL CUADERNO DE LA PESTE" de Luis Alberto de Cuenca, aunque el verdaderamente visionario en este negociado -quizá por su proyección internacional tan obrera como cervantina- es Luis García Montero que dio en 2017 ya -agárrense las espuelas de Wuhan porque ahí es nada- un premonitorio "A PUERTA CERRADA." Los críticos, y entre ellos principalmente mi difunto tío Miguel, que en paz descanse, ya elogian el inmortal verso primero de sus futuras "HABITACIONES CONFINADAS": Tú me llamas amor yo me confino"

Pero lo vamos a dejar aquí, total, solo hay que esperar unos meses para que se publiquen o estrenen y ustedes lo pueden leer o ver, pero ya de gratis y por gentileza de la viruencia internacional, durante el Segundo Confinamiento Mundial de aquí a un par de décadas.


Imágenes: fotografías de Atget, cuadros de Piero della Francesca y de Chirico.

feuille-d-automne: Réverbère, place de l'Opéra / rue du Quatre ...Eugene Atget, Pantheon | Eugene atget, History of photography ...

Zaragoza muestra el mundo de Giorgio de Chirico - hoyesarte.com

Clark Art - Eugène AtgetDe Chirico Inside Art – Noto Studio, 2018 – Piedra

4 comentarios:

Carlos M. Aguirre dijo...

A lo que esto se parece cada vez más a un aguafuerte de Goya o a una pintura negra.

Llevo diciendo que las cosas pintan muy mal desde hace un mes. Los pro-optimistas cada vez van ampliando más el plazo: esto pasará en 2 semanas... en dos meses... qué será lo próximo ¿en dos años?

El imperio norteamericano se desmorona ante nuestros ojos como un castillo de naipes y nos va a arrastrar a todos sus satélites con él. El que tenga oídos que oiga.

No habrá más Óscars ni más Goya.

El futuro se presenta cada vez más incierto y sombrío. Sólo la Ciudad de Dios se mantendrá siempre firme.

José María JURADO dijo...

El Hundimiento...

Lo de las pinturas negras hubiera dado juego aquí, anotado queda para la edición revisada.

Un abrazo, hermano en la fe.

Carlos M. Aguirre dijo...

De todas formas también es cierto que quejarse y sembrar inquietud en los demás tampoco sirve de nada... es difícil saber cómo actuar. Estos días pienso mucho en la actitud de Santa Teresa respecto al cisma protestante -que para ella era tan terrible o más que lo que nos pueda parecer a nosotros esta crisis- la forma en que actuó: sin perder la calma ni el buen humor pero sin dejar de sufrir por dentro o de considerar la gravedad del asunto.

Padre, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia.

José María JURADO dijo...

Amén

 
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