martes, 17 de febrero de 2026

Cumbres demasiado borrascosas

Como siempre hay incautos como yo conviene alertar al público, la porno versión de "Cumbres borrascosas" es una mezcla descerebrada entre "El Resplandor" y "La sustancia" (todavía más descerebrada) con apariciones de "La Huérfana" y el sprit sadomasoquista de "5o sombras de Gray".

Daba lástima ver a alguna adolescente llorando al final de este despropósito literario y moral, cuánto más limpiamente habrían llorado viendo, un poner, "Memorias de África" o "El paciente inglés".
Amor hay poco, fluidos muchos.
Supongo que parte de la audiencia habrá ido a ver a Elordi caracterizado de Corto Maltés en la segunda mitad, eso sí tallado con hacha euskalduna, y de turco cruzado con Óscar Puente en la primera.
Otra parte habrá ido a ver, claro, a Barbi, aquí en versión piratas del corpiño y descendiente, esto no lo sabíamos de la niña Greta Thunberg.
Avisados quedáis.

El río se entró en Sevilla

Al final se leen todos los libros.
Incluso las obras de teatro compradas en almoneda.
Estrenada en Madrid, teatro Goya, en 1963, hace 63 años, esta obra de Pemán llegó a tener cien representaciones.
La protagonizaron la gran reina del teatro, Lola Membrives, andaluza y argentina, y un jovencísimo Paco Valladares.
¿Recuerda estos nombres alguien hoy?
Aparecen helicópteros, la base de Morón [desde donde ahora parte la Unidad Militar de Emergencias], un cortijo de acogida, una presa desbocada un ingeniero vasco y todas las escenas que tan intensamente hemos vivido estos días.
Una familia cercada por las aguas entre Écija y Sevilla, cerca de Lora del Río.
Heredero del teatro de los Quintero, pero un poco más amargo, tienen estas obras costumbristas de Pemán un halo chejoviano que nos muestra, palpitando, la vida.



En el aire, bajo la lluvia

Días intensos y apasionantes.

De mucho esfuerzo y mucho aprendizaje.

Estas son las estaciones base de refuerzo de cobertura de la Red de Emergencias todavía operativas en Jimena de la Frontera, Cazorla, Huétor Taja, Loja, Casares, Alcalá de los Gazules y Ronda.

Cuando más fuerte golpeó el temporal la Reja resistió.

Los alcaldes de las Sierras de Grazalema y Ronda dispusieron de terminales para comunicarse y, a través de Reja, se pudo mantener conectadas a las 1500 personas de Tesorillo o mejorar las comunicaciones del Puesto Avanzado de Ronda que coordinó la evacuación de Grazalema.

El 061 coordinó con Reja el desalojo de los centros de salud amenazados por la coronación de la Presa de Arcos y todavía los geólogos del CSIC informan de su despliegue a través de nuestras radios.

En estos escenarios las redes de emergencia revelan su potencia y su capacidad.

Un honor haber participado en el comité de operaciones, Sandetel ha puesto sus recursos al servicio de la ciudadanía, dando valor sustancial a lo público.

He quedado muy admirado de la coordinación entre administraciones y muy impresionado por el despliegue de la UME, Policía Nacional, INFOCA, Protección Civil, GREA, Dirección Generales de Tráfico, Policía Autonómica, Ayuntamientos y Policías Locales, 061 y SAS, Cruz Roja, 112, Medioambiente etc.

Mi impresión es que en Andalucía, con la Agencia de la Emergencia al frente, la gestión de estos incidentes está a otro nivel, como ya se vio en el accidente de Adamuz.

Este verano me impresionó mucho la gran cantidad de incendios que resolvía INFOCA mientras arreciaban críticas políticas e interesadas desconocedoras de la realidad de estos hechos.

Ciertamente si no hubiéramos actuado con prevención y planificación ahora estaríamos hablando de muchos fallecidos, imaginemos una noche en la sierra de Cádiz sin presencia de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado anegada por la lluvia con las carreteras deshaciéndose.

El esfuerzo ha sido de los que dejan huella, pero queda en nada cuando se conoce de primera mano el valor de la gente que está en primera línea.

Nuetra gratitud a todos los compañeros de SANDETEL que se han volcado para que no faltaran las telecomunicaciones y a todas las empresas colaboradoras Axion, Cellnex, Telefónica, Vodafone, Orange, Ayesa y Soltel.



viernes, 13 de febrero de 2026

El sueño de una noche de verano en invierno

En este enlace podéis escuchar mi intervención en la mesa redonda organizada por la Asociación de Amigos dela Ópera (ASAO) sobre "El sueño de una noche de verano" que ayer se estrenó en el Teatro de la Maestranza.

Click aquí:

El sueño de una noche de verano de Shakespeare y Britten - JMJ

Imágenes del evento con el maestro Corrado Rovaris y Victoria Stapells.









sábado, 17 de enero de 2026

Mónica


Pasan muchas cosas en el mundo, pero hoy ha muerto Mónica, Santa Mónica, en Ostia.
Poco después del bautismo de Agustín y su hijo Teodato en la basílica de Milán por el Obispo Ambrosio, en las catacumbas de una piscina probática.
¿Qué importa entonces lo de Groenlandia, lo de Irán o Venezuela?
Viento que pasa.



viernes, 16 de enero de 2026

Groenlandia

Con sus hielos perpetuos, sus estaciones científicas, sus antenas transmisoras de onda corta, su ignota fauna de mamuts y tigres blancos de dientes de sable, con los submarinos nucleares bajo los icebergs y los servicios de inteligencia, piratería y contrabando desplegados en los embarcaderos congelados, operados por esquimales, la guerra de Groenlandia tiene un espíritu retro, entre el Transiberiano y Lovecraft, entre Corto Maltés e Indiana Jones que enciende la fantasía con las luminarias del ciberpunk.

Yo creo que, como todo, esto ya lo vimos en el cine, cuando se estrenaban los ochenta.
Y me la imagino así, como en la batalla de Hoth del Imperio Contraataca.
A ver si ganamos los buenos.


lunes, 12 de enero de 2026

Siempre es Navidad

Que las Navidades se acabaran ayer, con la fiesta del Bautismo de Jesús, aunque los Belenes no se recogen hasta las Candelas, fiesta de la Presentación, no deja de ser una tragedia.

Que el hombre es un ser para la muerte se ve en este implacable giro de los engranajes del tiempo.
Inexorable, degolladora, precisa, la guadaña no deja de cortar el almanaque y de segar la yerba a nuestros pies.

Y aunque la finitud constituye la gracia de lo humano, realmente no tiene gracia.

Podemos combatir esta fragilidad con la memoria, con el estudio, con el arte, con la esperanza.
Yo, de momento, voy a ver una vez más el especial de Sinatra y Crosby para las Navidades de 1957...
que ya ha cumplido 68 años de inmortalidad.

Ahí siempre es Navidad.

Feliz Navidad.



martes, 16 de diciembre de 2025

Yahueniya

No sé si aparecerá este libro en las listas del año, pero sí debería aparecer en las listas del siglo XX.

Definida como la Ajmatova bielorrusa, acaso para ahorrar la pronunciación de su nombre imposible, la lectura de los poemas de Yauheniya Yaníshchyts me ha conmovido profundamente.

Su voz, espiritualmente eslava, con lo que esto implica de amor a la tierra y la patria (el eco de la Gran Guerra, es decir, la segunda mundial está presente siempre) suena, en la impecable traducción de Francisco Ruiz Soriano -por airosamente legible, bielorruso no sé-, como los poemas de los círculos simbolistas y acmeístas de los años veinte y treinta rusos: Blok, Ajmatova, Mandelstam, Pasternak.

Nacida en el 48 es algunas generaciones posterior a la de los grandiosos nombres citados, pero la lengua bielorrusa -a la que ella infundió su incandescencia- era si no más nueva, menos desarrollada literariamente. En su voz alcanza, entendemos dentro de nuestra limitación, la máxima expresión.

Yauheniya apenas llegó a los cuarenta, se quitó la vida y en sus últimos años fue referente para ella la poeta americana (Anne Sexton) que también dejó el mundo por voluntad propia y desentendimiento con la realidad.

No sabemos hasta qué punto influyó en Yauheniya el desencanto que ya en el 88 debía manifestarse en el régimen soviético, especialmente duro en Bielorrusia, la república más fiel a Moscú. En sus poemas sorprende la candidez y la belleza revolucionaria de algunos versos, pues fue fiel -y no hay que juzgarla por ello- al único modelo de estado que conoció, se puede ser soviético y aun buen poeta y hasta santo.

Hastiado de tanta poesía egocéntrica, de tanta imagen fulgurante, de tanta irracionalidad, de tanta retórica, en sus poemas destaca la sencillez con la que mira el mundo que le rodea, a veces me pareciera más que una Ajmatova una Dickinson eslava, si no fuera porque no incurre en la complejidad simbólica de Emily, aquí es todo más sencillo, poemas ni breves ni largos, que nos hablan del deshielo, de las flores en Bielorrusia, del recuerdo del padre y de la madre, de la chejoviana vida en un lugar del mundo ignoto que es todos los lugares del mundo.

Yo he leído como decía todos los poemas con el corazón contrito porque sentía uno esa función primordial de la poesía que es la emoción, una emoción elegíaca e intensa, intrínsicamente rusa.

Ha sido, me digo, como releer los poemas de Pasternak que van al final de su Dr. Zhivago, esa sería la estirpe.

No todos los años sube uno un poeta al panteón de los inmortales, por eso para mí es este el libro más importante del año, porque su voz es verdaderamente grande, por pequeña.

Uno de sus últimos poemas está dedicado a Lorca y hay una referencia a Sevilla, emociona que en la Rusia Blanca, junto al río Yaselda que tanto sale en sus poemas, haya vibrado el acorde del Darro y el Guadalquivir.

(No tengo el libro ahora a la mano, pero subiré en breve alguno de los poemas).

Si quieres regalar poesía estas navidades, la de Yauheniya trae los paisajes del Ártico. 


domingo, 23 de noviembre de 2025

Franco revisited


Cuando Franco murió yo era un tierno bebé de un año y cinco meses.
Siempre me pareció increíble que yo hubiera llegado a vivir un año bajo el "régimen anterior".
Ahora, con otro sentido del tiempo, me parece imposible creer que el año de mi primera comunión -por invocar una fecha que casi todo el mundo recuerda y en la que en teoría ya se alcanza el discernimiento de conciencia-, en mayo del 83, la primera primavera del PSOE en el gobierno, apenas hubieran pasado siete años.
¿Por qué?
Porque nadie, pero absolutamente nadie, sacaba en las conversaciones el nombre de Franco, todo lo más como algo remotísimo, acaecido en otro país, en otro mundo.
Y esto en un país, a mis ocho años de edad, en la que la mayoría de los españoles no faltaban a Misa el domingo.
Siete años, por cierto, lleva PSNCHZ en el Gobierno.
Pero si pienso en mi mayoría de edad, que llegó en el 92, como la del país, cuando ya habían pasado diecisiete, ¿quién hablaba de Franco cuando las Olimpiadas o la Expo?
Yo creo que excepto para Vázquez Montalbán que entonces publicara su "Autobiografía del general Franco" -cada cual con sus obsesiones- Franco era entonces para la mayoría de los españoles una estantigua, un militarote como Espartero, Serrano o Prim.
Diecisiete años hace del segundo gobierno de ZP, 2008 fue el año de la ceja.
¿Qué ha pasado en España desde entonces para que Franco, resucitado, trasterrado, vivo o muerto esté más presente -nunca mejor dicho- que nunca en el debate público?
Quizá pudiera respondernos, si lo hubiera, el fiscal general del Estado, pero mejor preguntad a aquel "de quien depende la fiscalía."



El golpe

Hablan de un golpe de estado judicial cuando un golpe, como sabemos, es la revocación por la violencia de un régimen, de un gobierno.

Nunca podrá serlo el dictamen de unos jueces en el ejercicio de su competencia.

Pervierten así el idioma, porque todavía creen que la realidad está hecha de palabras vacías.
Pero, acaso sin darse cuenta, ratifican en el fondo las mas radicales opiniones del otro extremo del espectro político.
Pues si lo del fiscal fuera un golpe, ¿que sería entonces toda la política legislativa de Psnchz desde la ley de amnistía?
No, la legitimidad no es solo una cuestión aritmética, ni suponer que tener el 51% de los votos permite cualquier impunidad.
Como tampoco es democrático considerar como políticamente válido todo aquello que no esté expresamente prohibido, como mentir.
Me resulta inmoral que por pura ideología se defienda a un amoral sin palabra, con el pobre argumento de que lo que viene es peor, cuando ya nada puede ser peor.



lunes, 17 de noviembre de 2025

Del rosa al amarillo

Ahora militan -es la palabra correcta- en los bandos liberales o conservadores, pero fueron camisas viejas de la guardia roja. Cuentan, para justificarse, que aquella era la forma de oponerse al franquismo, al que en rigor tampoco consta que se opusieran.
Siempre habrá alguien despistado, no digo yo que no, pero no hacía falta ser un lince, ni leer a Solzhenitsyn, para no ignorar lo que sucedía entonces en "Rusia y países satélites".
"Al final la propaganda resultó ser cierta", decía algún alma de cántaro para perdonarse el pecado rojo de la juventud.
"Me too", se dice el corifeo ex-progre de los aduladores, pero lo cierto es que no faltaron -entonces y ahora- españoles que se dijeron: "yo tampoco". Que de tan poco, por cierto, les ha valido, si no fuera que en ellos fue cuestión de coherencia y no de tacticismo interesado (¿y no será esta de ser alguna por cierto la tercera España antes de la de aquellos que han pasado por todas que es la misma?)
El caso es que muchos de aquellos progres hoy reconvertidos siguieron votando socialista hasta ZP y más allá, a alguno incluso se lo vio hiperventilando en las manifestaciones del 11M y no pocos todavía ayer escribían en las gacetillas parroquiales, aprovechando hasta el último euro en la confusión de idiomas que reinaba en la Torre de Babelia.
Los pobres escritores conservadores se han encontrado, después de más de cuarenta años calentando en el banquillo, que la poltrona opinadora la okupan los mismos que entonces, pero en el otro bando.
Dicen que les duele España, pero lo que les duele es la cara de cemento armado. No pasa nada por reconocer lo que todos sabemos, que si entonces fueron rojos y ahora son liberales, ni fue entonces por Franco ni lo es ahora por PSNCHZ, sino por que les convenía y les conviene.
Hay todo un universo de Premios e Institutos Cervantes, de Princesas de Asturias y Academias por explorar, ancha es Castilla, ya la pinten rojigualda o de morado comunero.
Menos en Extremadura, que no pasan nunca, hay trenes que solo pasan una vez en la vida. En el XIX se hablaba de los resellados, en la transición de lo chaqueteros, ¿quién dejará escapar ahora el transiberiano autonómico de los fachalecos?



viernes, 14 de noviembre de 2025

Historia de las ideas estéticas

La música del siglo XVI apelaba a la FE, las grandes polifonías como vidrieras encendidas.

La música del siglo XVII movía a la PIEDAD, los corales y oratorios barrocos estremecían las almas como el viento estremece las vidrieras.

La música del XVIII apelaba a la RAZÓN y los SENTIDOS, hechas añicos las vidrieras de las catedrales, fluía el arroyo del jardín roussoniano, bajo un columpio donde se mecía el marqués de Sade.

La música del XIX, tocaba el CORAZÓN, abadías en ruinas, monasterios decrépitos, la sinfonía romántica caía sobre los espíritus como una tormenta de nieve o una aparición espectral.ç

La música del siglo XX, inquietaba al INCONSCIENTE, con el oído reclinado en el diván vimos pasar ante nosotros sonidos inquietantes y estridentes, con su pulsión de suicidio.

¿A dónde irá la música del siglo XXI?

Es pronto aún para decirlo, pero hemos de suponer que debe conmover a la INTELIGENCIA, esa potencia en trance artificial de estudio, que aún no podemos definir y de la que ignoramos si, como las que la han precedido (la fe, piedad, razón, corazón e inconsciente) es solo humana o no.


Sainte Chappelle

jueves, 13 de noviembre de 2025

Con Novalis

                                    (Himnos a la noche)

La noche deja pensamientos rotos
en las esquinas frágiles del sueño,
las almas doloridas nunca duermen,
aunque la angustia ceda y se remanse
en el lago sin luz de los relojes.

Crece sin fin la noche incandescente,
que no es la del insomne o el enfermo,
sino la grande, la sagrada noche,
noche de claridad y de razón,
de eternidad y música y silencio. 

En esta noche grávida del alma 
late un centro de fuego y magnetita,
un vórtice de sol, una caldera, 
donde el tiempo detiene su decurso,
el agujero negro de la muerte. 

No morirá jamás quien te conoce,
bajo tu manto, noche, está la Luz.


"Tristán e Isolda", R. Wagner, "Preludio"
 
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