jueves, 22 de abril de 2021

El virus de Fumanchú


[ADVERTENCIA A QUIEN LEYERE]:

(Cualquier comparación con Miguel Bosé es pura coincidencia, yo me peino con la raya al lado.)

Para identificar que el virus es de origen humano no hace falta, aplicando los principios deductivos consagrados por Poe en las historias misteriosas del detective Auguste Dupin, ni siquiera desplazarse a Wuhann.

En el misterio de Marie Rogêt resolvió Poe, a partir de las noticias de los periódicos, el crimen de la estadounidense Marie Cecilia Rogers. Él ubico la historia en París y dice la leyenda -que no hay por qué verificar en ningún ministerio de la verdad- que sucesivas informaciones forenses demostraron, al cabo de los años, la certeza de sus hipótesis.

Importante: afirmar que el virus es de origen humano no implica, aunque se bordee la conspiranoia, ningún negacionismo de lesa humanidad. Al cabo de lo que se trata aquí, como en los cuentos de Poe, es de un pasatiempo intelectual.

1. El virus surge en la ciudad donde está el laboratorio que investiga a los virus. Lógicamente de haber sido una invención humana habría salido de estos laboratorios. Podríamos hacer el cálculo de probabilidades de que un virus natural surja en la misma ciudad donde se investiga el virus artificial o quiróptero, pero yo creo que no merece la pena, que es menor que la de la probabilidad de existencia de vida en la tierra.
2. El virus es muy desigual. Como agente tóxico es más bien malo, falla más que una escopeta de feria. A priori no sabes a quién matará o no. Que las cosas no salgan bien a la primera es algo propio de la técnica humana. Basta ver las primeras calderas de vapor o cómo estallaban los cohetes que subían a la luna, por no hablar de las bombas nucleares. La naturaleza, sin embargo, es perfecta y homogénea en sus efectos. Y cuando no es el caso se habla de alergia, de síndrome, pero no de enfermedad con excepciones arbitrarias.
3. Si no bastara con el punto 2 para sugerir que de algún modo la replicación del RNA "se encasquilla", tenemos el LONG COVID. Está claro que quien sufre la versión larga de la enfermedad lo que está padeciendo es un fallo del sistema operativo del virus, como cuando se bloquea el móvil por una app mal instalada. Ya no hay antivirus que lo arregle.
4. Que el virus no afecte a jóvenes y niños solo puede obedecer a que una inteligencia humana haya localizado una debilidad inmunitaria a partir de cierta edad. Es curioso que la muerte la produzca, precisamente una reacción inmunitaria agresiva. Esto la naturaleza no lo habría hecho así. La famosa gripe española mataba más uniformemente y más a varones recios que a sujetos físicamente débiles.
5. Que en menos de un año existan ya más de cinco antídotos para neutralizarlo nos recuerda aquella vieja enseñanza, piensa mal y acertarás, de que solo quien conoce el problema sabe la solución.
6. Refuerza 5 el hecho de que tengamos tan pocas noticias sobre la evolución del virus en el interior de China y en toda la zona del Sudeste Asiático.
7. Realmente no creo que en Oriente hayan sido vacunados masivamente o por el agua o la coca-cola sin ellos mismos saberlo. Lo más natural es pensar que allí la inmunidad de rebaño se alcanzó con infinitamente más muertes que en Europa o, alternativamente, que exista una predisposición genética sobre las otras razas que es algo que si yo fuera Fumanchú y me obligaran a a encontrar un mecanismo para aniquilar a occidente, investigaría y mucho.
8. La cuestión de las cepas también es sorprendente, el estudio de identificación de las cepas se limita a que el virus la tenga más o menos larga, la espina. Parece que el símil es fácil de entender, pero nada se nos dice sobre el resto de proteínas. Esta proteína es la clave, por cierto de las vacunas y yo creo, por lo que venimos hablando, debe de ser lo que desarrollaron en Wuhan.
9. Las nuevas vacunas parece que hacen que nosotros mismos, tras el pinchazo, recodifiquemos la espícula descrita en 8. Claro, esto que hacen tan fácilmente nuestro propio cuerpo, en un laboratorio lleno de chinos es imposible de hacer....
10. Realmente importaría poco si el virus es humano o no, aunque la gran prueba a favor de su humanidad es el descontrol que ha generado. Da la impresión de que se les ha escapado a medio fabricar, como si se hubiera hecho explotar una bomba en el Álamo. Hombre y yo creo que cuando los países se dedican, de Irán a USA, a fabricar bombas atómicas también echarán un rato en esto de los patógenos, ¿no?
A estos diez argumentos se pueden oponer fácilmente otros diez que demuestren su origen natural, pero basta considerar el hecho de que la pregunta tenga sentido -y de que los argumentos existan- para que la afilada navaja de Ockam caiga del lado de lo artificial.
¿Cuándo se pregunta alguien si lo han timado sino cuando se ve desplumado? Antes de tomarse a sí mismo uno por tonto se recurre a cualquier silogismo exculpatorio, como por ejemplo que las uvas están verdes o que el virus venía, como en un kinder sorpresa, en la tripa de un pangolín nuclear.
Como queríamos demostrar.



miércoles, 21 de abril de 2021

La ilustración de Madrid


Toda la tarde leyendo, sin internet ni smartphone, periódicos del siglo XIX, directamente recibidos, con 150 años de retraso, de las imprentas de la Ilustración de Madrid, en la Plaza del Matute, donde se imprimía el Imparcial, que era el diario matriz.

Dirigía "La Ilustración" Gustavo Adolfo Bécquer, que firma la mayoría de los artículos como "B.", ilustraban su hermano Valeriano y su amigo el pintor Casado del Alisal, entre otros.

Y se nota, en la clase, la elegancia y la calidad de las colaboraciones, que se leen como si estuvieran escritos hoy.
De la Cibeles a la Fuente de la Castellana (ahora en Madrid Río), del Teatro Real al Prado, del 2 de mayo a las pertinaces pandemias que asolaban el siglo cada diez años, en realidad ha cambiado todo muy poco.
El tiempo que echaban nuestros bisabuelos en estas páginas es el mismo tiempo que echamos ahora en las pantallas.
Aquí se habla de todo un poco, como en internet, de los teatros, de la vida social, de los conciertos, de las fiestas y tradiciones.
Como en un máquina del tiempo.
Que no otra cosa es leer y es escribir.






Interviews


Tiene razón Eduardo Mendoza cuando afirma que la mayoría de las entrevistas de THE PARIS REVIEW, aparecidas en los dos tomos de Acantilado, son aburridas.

Yo no diría tanto, como poco tiene uno la impresión (son entrevistas de 25 a 30 pp) de asistir a una sesión de más de una hora con una pléyade de escritores que admiramos.
Es verdad que la mejor enseñanza que se puede extraer, después de tantas horas con tantas vanidades, es cómo no abordar una entrevista; género -esto lo he oído por ahí- que al final tiene más de falso y de ocultador que de transparente.
Casi todos los escritores adoptan frente al periodista o su grabadora el perfil de la pose, ya sea canalla, ya sea mundana, ya sea salvaje.
Sin duda el más decepcionante es Faulkner, que contesta a lo Hemingway, (Hemingway por su parte contesta como si fuera Corín Tellado), y el más enternecedor nuestro Camilo José Cela, que, hace gala del tradicional complejo español y presta, como reciente Nobel que era, especial interés a figurar en el Gran Mundo.
Así nos dice que Truman Capote leyó "Mrs. Cadwell habla con su hijo", o que su amigo Albert Camus se reía con él de sus recíprocas referencias, o nos habla del cariño mutuo que se profesaron él y Jean Paul Sartre, por no referir su entrañable relación con Picasso que todo el mundo sabe que fue desigual y forzada. (Picasso le dio largas y Cela insistió, todavía el no no era no).

En fin que resulta todo afectado y poco creíble porque, tristemente, a Cela no lo conocían ni en la Alcarria.
Digo todo esto sintiendo un gran afecto por Cela, a quien valoro en lo suyo mejor como escritor y provocador.
No le va a la zaga haciéndose el interesante Javier Marías, aquí más Emperador que Rey de Redonda.
Pero qué le vamos a hacer, así somos los españoles: ¡yo también me hago el interesante cuando me entrevistan Radio Betis y Canal Extremadura!








martes, 20 de abril de 2021

En la calle

Cuando se haga examen de esta época se determinará, no me cabe duda, que la posición acertada era la de quien estuvo de parte de la vida y no del miedo.

Estar de parte de la vida no significa en absoluto ser negacionista sino todo lo contrario, afirmar que la enfermedad y la muerte forman parte inevitable de esta, y que vivir, día por día, es sobreponerse a un infinito acontecer de miedos.
La vida está preñada de muerte, si no existiera conciencia de la finitud física, no se alzaría el espíritu por encima del dolor, del sufrimiento o del tedio, alzando la gran afirmación de las plenitudes del amor y la belleza.
Ha llegado uno a escuchar cómo se desea la enfermedad a otros, incluso entre familiares y amigos, como si la COVID, aún en su forma leve -que no es nada- fuera la notaria de los errores cometidos: "salía demasiado, no se cuidaba", etc.
Ni en los tiempos del SIDA, que algunos tomaron por plaga divina, se ha culpabilizado tanto a la gente por enfermar. Todo aquel avance fraternal frente a los seropositivos (pero a los yonkis se los dejó morir como a los ancianos en las residencias...) parece haberse derrumbado frente a la covidia.
Si has enfermado es que algo malo habrás hecho.
Como poco, vivir.
Nadie, nunca, tiene la culpa de enfermar, menos aún de morir. La culpa todo lo más será del virus.
Nuestro tiempo ha visto resucitar el concepto de "apestado" en su plenitud biológica y, sobre todo, moral.
Que ciertos comportamientos sean necesariamente cuestionables está fuera de dudas, pero nadie va a lograr nunca vaciar los barrios bajos de la COVID. La maldad es consustancial al ser humano, es más, se aprovecha de la inocencia de los bondadosos, que nunca entenderán cómo aumentan los contagios, por la misma razón que no comprenden que haya quien se droga o beba y sobre todo, ¿por qué?
Es curioso como casi la misma época que santificó los vicios, ensalzándolo en novelas y películas, ahora retrocede ante su preeminencia: los botellones de hoy son herederos de los de ayer, la libertad de ayer es la inmoralidad de hoy.
Y mientras, pasan los días y las noches, los cielos y las nubes y sale y se pone el sol sobre justos e injustos, sobre sanos y enfermos, y esto, que es lo único que tenemos, que es el tiempo y la vida, el ahora, el presente, el día único que tiene su propio afán, sigue siendo preterido en previsión de qué, ¿de nuevas vacunas, de nuevas normas, de nuevas manipulaciones?
Te dicen, "cuídate", pero uno no sabe muy bien qué cosa es eso de cuidarse y preferiría que le dijeran, como antaño, "Dios te guarde" o si se prefiere "Salud, camarada", expresiones volitivas que comportan un deseo benemérito y no una obligación imposible.
La enfermedad de la COVID es muy grave, a sus pies han caído millones de personas en el mundo, jóvenes y ancianos, y otros millones sufren y sufrirán sus causas, pero esto, con ser terrible, no basta ni bastará nunca para impugnar la vida, que está ahí fuera, como decía mi buen amigo el poeta Fernando Ortiz, en la calle.


IMAGEN: Avenida de La Raza, 19 de abril 2021.

sábado, 17 de abril de 2021

Tocada por la gracia

He venido a estas notas a partirme la camisa porque la tarde ha sido de cante grande, sino fuera “grande” un adjetivo demasiado pequeño para narrar la emoción de lo vivido. De la mano de nieve y la garganta cristalina de la soprano Leonor Bonilla hemos asistido hoy en la Sala Turina a la absoluta revelación de la gracia. Gracia que, por abundante y plena, se ha tornado en ebriedad dionisíaca y no encontramos el concepto exacto que dé la medida y compás, la cifra que pueda definirla. Aquí no sirven las categorías clásicas, los cánones de la ortodoxia ¿Con qué podría compararlo que no sea la milagrosa tarde de los los seis toros de Urquijo, cuando Curro Romero rompió todos los moldes del toreo y desató el vendaval de las musas por Sevilla?

La crítica, la literaria y la musical, debería ser apasionada, pero no lo es, opta en general por la complacencia, por el tecnicismo, por el lugar común. En definitiva opta por sí misma, sin tomar partido pleno por el artista, a quien ve como un medio no como un fin, y a otra cosa. Afortunadamente no soy crítico sino un tal poeta y mi deseo primero hoy sería desaparecer y escribir aquí, que digo escribir ¡cantar! una y mil veces el nombre de Leonor Bonilla como quien sale toreando de la plaza.
Hemos perdido la cuenta de los innumerables “bravas” y “oles”, -innumerables como los besos de Lesbia y Catulo: “dame mil, después cien,luego otros mil, luego otros cien, después hasta dos mil, después otra vez cien; luego, cuando lleguemos a muchos miles perderemos la cuenta, no la sabremos nosotros ni el envidioso, y así no podrá maldecirnos”- que hemos proferido los exactamente ciento tres dichosos escogidos para la gloria del bel canto.
Toda elegancia, toda dulzura, toda belleza, toda armonía, Leonor Bonilla ha hecho manar el manantial de su voz haciéndolo río, mar, océano. Sobre la ola de la melodía nos hemos elevado por encima del tiempo hasta romper -en la primera parte- en un salón del Madrid decimonónico, donde hubiera podido estar Bécquer escondido tras el arpa y al piano Liszt, hoy aquí un maravilloso y pluscuamperfecto Carlos Aragón. Castañuelas, abanico, mantón de manila, eran los aderezos a un paseo por San Antonio de la Florida o el Paseo del Prado, mientras suenan en las buhardillas fandangos de Bocherini y se suceden estampas de Goya y tapices de la Real Fábrica. Todo el precioso repertorio español, Madrid y Sevilla, ha revido en la voz de Leonor Bonilla y a ratos nos parecía pasear con sombrero de copa por la Alameda, mientras se mecían los barcos indianos al son de las habaneras en el Guadalquivir.
Ya en la segunda parte del recital, tras un descanso aplaudido por bulerías, aparecimos en un salón de París, junto a Rossini y Chopin, ¡y qué gran comparación la de Ignacio Trujillo que ha saludado a Leonor como la nueva Pauline Viardot! Claro que sí, pero sumada a su hermana, María Malibrán que hacía enloquecer a don Gioachino. Con la gracilísima “A la feria va Floris”, del sevillano inmortal que fue Manuel García sobre la aérea letra de Quevedo, salimos a la noche de abril -sin feria- y solo no nos partimos la camisa por respeto a la pandemia que aún pulula.
Gracias, Maestro Soriano por ponerme sobre aviso de un recital que nos resarce de dos años sin toros ni farolillos. Y gracias, Ignacio Trujillo, a la Asociación de Amigos de la Ópera. La entrada de hoy hay que guardarla, enmarcarla como la de aquella tarde de Curro, para que cuando Leonor Bonilla salga por la puerta del Príncipe del Metropolitan podamos decir que una tarde de abril y primavera, cuando en Sevilla no había real de la feria, se hizo el “alumbrao” en la calla Laraña y estuvimos allí para contarlo.

IMAGEN: Del archivo de Ignacio Trujillo (recortado él...)

miércoles, 7 de abril de 2021

Los rábanos de la Calle Cuna

Ver para creer. En la calle Cuna han abierto una heladería de dos rombos que hubiera hecho las delicias de George Bataille. Lejos de la geometría, lo característico del producto congelado que allí se despacha es lo que tiene de orgánico. Si, además de zafio y obsceno, es un negocio de mal gusto lo habrán de decir los aficionados al género, que por lo que se ve son legión. Es algo lamentable cuanto más lamible. Asombra la envergadura de las colas, valga dos veces la redundancia. Uno no ignoraba que en la ciudad abundan los chupópteros, soplagaitas y mamporreros, pero no imaginaba que fuera tan amplio el número de sus miembros. Hasta el flautista que hace poco rondaba la calle ha emigrado a Sierpes, abrumado por la competencia. Los primeros en acudir fueron los hermanos Montoya, aunque fue más celebrada por la concurrencia fue la venida de los hermanos Trapote, cónsules de la sin par Archidona, tierra de célebres quijotes. Yo no he ido, hay recintos en los que no conviene penetrar so riesgo de recibir un porrazo. Asombra este comercio en una calle cuyo rótulo homenajea a la más tierna infancia y por donde transitan tantas cofradías con el cirio en alto. Históricamente se habían venido sirviendo en vinagre, pero se conoce que nuestra época las prefiere frías. Áteme usted esa mosca por el rabo. Ante tamaña exhibición es imposible no sentir impotencia, por la degradación de las costumbres, claro. Cernuda, vecino de la calle Acetres, no habría dado crédito, aunque no hubiera ocultado una sonrisa irónica en reproche a aquella Sevilla tan pacata que le tocó vivir. No cabe duda -entre otras cosas- de que el éxito de público está a la altura de estos tiempos, tan blandos, digo tan duros, tan faltos de atributos, cual una secuela priápica de la vacuna azul de Pfizer. Nuestros abuelos se contentaban con trasegar un carajillo, todo lo más mojar una porra o unos churros en chocolate, pero aquí, me cuentan, se empalma una ración con otra, entre palmas y pitos, como si fuera la crème de la crème. La cosa es atragantarse. La autoridad debería intervenir con carácter preservativo y no me refiero a precintar el local, un monumento erecto al mal gusto, sino al de reservar el derecho de los benditos inocentes, que los hay, sin ir más lejos usted mismo que ha leído seguramente este artículo sin sonreír o pestañear. Hasta que el Alcalde de Sevilla, haciendo honor a su apellido, no acuda espada en mano a circuncidar ese escaparate, a sangre fría, cual Truman Capote, es mejor evitar los rábanos de la calle Cuna.


IMAGEN: La Verguería de Sevilla en Calle Cuna.

domingo, 4 de abril de 2021

Publica el amarillo jaramago

Este despedazado anfiteatro,
impío honor de los dioses, cuya afrenta
publica el amarillo jaramago...

Rodrigo Caro, "Canción a las ruinas de Itálica"

Barba de cuatro centurias, amarilla pelambre del barroco, perilla rala del tejaroz o la espadaña que el tiempo se ha olvidado de rasurar.
No.
Mejor así: el jaramago itálico como la lenta cabellera de un arrecife de coral -gran barrera de tejas y ladrillos- en el celeste océano del cielo que rompe contra las azoteas y los palomares. Pólipos de luz mecidos por la brisa de las nubes altas y henchidas como las velas de un galeón. Gavillas de sombra, ramos mudéjares sobre las torres, vegetal relojería sin tiestos ni lebrillos para cronometrar los campanarios, las centurias de cera e incensarios.
Los vencejos transitan este césped aéreo, esta alfombra de albero que despliega su pátina sobre el cenit de las callejas. Al caminar percibimos la raíz y la grieta, el humus de almagre y cal donde se aferran como viejos sargazos de melancolía.
Y dan a la ciudad ese temblor de bronce, de detenida ruina donde el eco de los pasos devuelve otro eco más profundo desde la insondable vasija de los siglos.


IMAGEN: debería ser Sevilla, pero es Córdoba (Que por mayo era por mayo 2019)

sábado, 3 de abril de 2021

Molinos de Alcalá

 

Me gustaría decirlo con un poema y acaso lo haga, pero si algo recordaremos de esta Semana Santa serán los "Encantamientos del Viernes Santo", no los del Parsifal wagneriano, sino el de los paisajes infinitos del Pinar de Oromana y los molinos de agua de Alcalá de los Panaderos.
He viajado a la China a ver pabellones y pagodas reflejarse sobre el Lago del Oeste en Hangzhou, he visto los castillos del Rhin asomarse al cauce del gran río de Alemania como en un cuento de Hadas, he admirado los dorados palacios de Venecia duplicados en el espejo del Gran Canal, pero en verdad os digo que no eran superior en belleza a la de esta mañana radiante cuando los molinos de Alcalá, blancura de cal y harina, se miraban en el espejo del río Guadaíra, bajo la cúpula del cielo y los pinares de Oromana.
En el silencio del mediodía, solo roto por bandadas de patos multicolores, la vida -olvidada de la pandemia- era más alta y soleada, tan intensa que podía sentirse la mano de Dios sobre las cosas recién hechas, como el pan...


jueves, 1 de abril de 2021

La llama doble


Octavio Paz. Me decía Miguel G.-P. -en la imagen con él- que no había conocido a nadie más inteligente: capaz de saltar de los vedas hindúes, a la América precolombina o el Surrealismo, sin pestañear, con conocimiento absoluto de todo.
No he frecuentado su poesía, pero sus ensayos son deslumbrantes, de "El caracol y la Sirena" aprendí todo lo que hay que saber sobre el Modernismo y Rubén Darío, de "Las peras del olmo", mucho de lo que hay que saber sobre poesía.
Nadie ha explicado mejor el Surrealismo, por no hablar de EL LABERINTO DE LA SOLEDAD que es la Biblia de Méjico.
Estoy absolutamente fascinado con este ensayo, que conocía, pero que no había leído LA LLAMA DOBLE sobre el amor, o más exactamente sobre la evolución del concepto Amor en la Literatura.
Tiene Paz la virtud de la extrema claridad en la exposición, la máxima hondura en su perspicacia y la agilidad del idioma, siempre animado y vivo. Consigue que el lector se "sienta inteligente", como si asistiera a una partida comentada de ajedrez, aunque esa inteligencia solo le pertenezca al autor.

Hay que leer más a Octavio Paz.



lunes, 29 de marzo de 2021

Hijas de la Memoria


Ahora que la memoria como instrumento de aprendizaje vuelve a ser acechada con silogismos falaces desde las alturas del Ministerio de Educación, quiero reivindicar nuevamente su importancia en la ciencia, en el arte, en cualquier actividad de desempeño humano.
Los niños han dejado de aprender poemas de memoria, lo que para ellos era muy fácil, porque en su plástico cerebro los versos, las canciones, encuentran acomodo inmediato.
Somos lenguaje y memoria. En la medida que nos dotamos de conocimiento habitamos, poblamos, decoramos nuestro palacio interior, aquel de dónde nunca nos podrá expulsar las insidias del mundo.
La riqueza espiritual -no hay otra- está hecha de memoria, meditación y canto, estas fueron las tres primeras musas que invocaron los griegos.
Más adelante, cuando creció su número, fueron llamadas Mneiae, recuerdos.
En la tradición clásica las nueve musas que acompañan a Apolo Musageta, son todas Calíope, Clío, Erato, Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talía, Terpsícore y Urania, son hijas de Mnemósine, diosa de la memoria.
Así pues, para los griegos, padres de nuestro mundo, las artes, las ciencias, la danza, el teatro y toda disciplina humana eran hijas de la memoria.

Solo lo que se ha escrito en nuestro interior, lo grabado como dicen los ingleses, by heart, por el corazón, en el corazón, podemos hacerlo nuestro e invocarlo, acrecentarlo y elevarlo.
El niño dice madre o padre, designa el mundo, porque lo ha incorporado con el lenguaje -la casa del ser- a su ser.
La memoria es el mobiliario de esta casa del ser, su palacio, dadora de libertad y belleza interior.
Cuando la ley pretende ensalzar las enseñanzas prácticas -de cuya necesidad no duda uno-, ¿a qué viene o qué necesidad hay de impugnar la memoria como método de conocimiento cuando puede y debe ser complementaria a esta pues la práctica no es sino una forma de memoria?
Es cierto que, aunque a nadie hacía mal la lista de los Reyes Godos, que con la enseñanza no razonada -que no es lo mismo que el aprendizaje de memoria- se cometieron errores pedagógicos en el pasado -no menos funestos que los de ahora-, pero no poner a la memoria en el centro de la educación es, me parece, un error descomunal.
Se confunde conocimiento (lo que une memoriza e interioriza, lo que uno es) con información (lo que uno busca en Google) .
Delegando en inteligencias artificiales la interpretación de los datos se deshumaniza al niño, que es lo que acaso se pretende: convertirlo en un ente práctico, productor, sin reflexión, en una máquina votante más.
Es muy sencillo: quien aprendió la lista de los ríos de España de memoria puede olvidarla pronto, pero no dejará si lo precisa de consultarla en google; en cambio quien nunca haya memorizado ese o cualquier otro esquema de conocimientos, es muy probable que olvide que los ríos tienen nombre y a cada paso que dé en la vida se sentirá perdido, sin una orilla conocida a la que asirse.


IMAGEN: Apolo y las nueve musas, por John Singer Sargent.

Una azotea

Pero, en su sencillez, qué emoción la de este aéreo jardín andaluz, esta azotea de azulejos y tiestos sobre el blanco muro de cal del tiempo.

El cielo, como una acuarela, lo baña con su luz incorpórea. Ingrávida, el alma se desprende de las cosas, asciende como música, desaparece en el inasible empeño de apresar, de anunciar el alto ideal invisible que habla directo al corazón.






domingo, 28 de marzo de 2021

Soledad dame la mano

En su libro de 1954, “SEMANA SANTA EN SEVILLA. Facetas cofradieras” describía así mi abuelo Miguel García Posada -no confundir con su hijo, mi tío Miguel García-Posada Huelva, crítico literario de EL PAÍS y el ABC- la Semana Santa de 1933, en la que las disputas políticas impidieron la celebración de los desfiles procesionales:

"no fueron los días de aquella Semana Santa unas simples fechas en el calendario. Se vivió en un ambiente de religiosidad extraordinario; las hermandades rivalizaron en el esplendor de sus cultos dentro de las iglesias; recordamos, por ejemplo, que en la capilla del Cachorro no se cabía materialmente y hubo de sacarse el púlpito casi a la misma puerta de la calle que estaba ocupada por una masa humana hasta la acera de enfrente, en cuyo lugar estábamos nosotros y desde allí asistimos, a los devotos ejercicios que se hicieron. Particularmente el Jueves Santo tuvo en su tarde momentos de verdadera tensión emotiva. A cada instante parecía que íbamos a encontrarnos los grupos de las muchachas que con la clásica mantilla de blondas fuesen a visitar los Sagrarios; de cualquier esquina hubieran podido surgir unos nazarenos sin que nadie se hubiese extrañado: tal era el ambiente cofradiero de aquel día. Y con la pena de no haber hecho la estación, pero con la esperanza de que una mejor situación nacional hiciera posible el desfile el año próximo ,escucharon los cofrades el jubiloso repique del Sábado de Gloria. “

Salvando las distancias, una pandemia frente a los prolegómenos de una contienda civil, pero una situación extraordinaria en cualquier caso, se evidencia nuevamente que, salvo el insólito encierro del año pasado, no hay nada nuevo bajo el  sol y que ya antes, (también en el 32 en que salió solo “La Estrella”) ha vivido la ciudad la contradicción entre una primavera radiante y la frustración de no poder vivir en plenitud los días del gozo.

Ahora no se podrá, por razones obvias, y se habrá de evitar, sea como sea, la formación de “masas humanas” o de “llenos de la iglesia” (ahí estarán los hombres de Harrison Espadas para evitarlo clausurando templos...ay), pero será o habrá de ser el mismo el fervor y la intensidad de la vivencia.

Las calles estarán vacías de imágenes, ausentes de nazarenos, pero las calles de Sevilla son los renglones por los que las hermandades han ido escribiendo con tinta de cera la historia de la ciudad, tanto es así que pareciera que su arquitectura se acomodara al paso de los de pasos y viceversa: el ancho áureo de los palios sigue la razón de amor de las rejas, los balcones, los naranjos, las distancias.

Esa escritura está ahí, en las calles está esa historia invisible e indeleble que podemos ir a leer. Pasear por la ciudad no será un ejercicio de nostalgia sino la necesaria celebración de la esperanza, en esta semana vacía sonarán los tambores silenciosos de la memoria, las saetas mudas de la fe, el adormecido transitar de las imágenes de Dios por el corazón.

En cada balcón “estará puesta”, la tendida mano del crucificado y la golondrina becqueriana que le arrancará el clavo, en cada esquina los varales transparentes de un paso de palio se mecerán al son de un sol y un cielo que son y serán el de siempre.

Jerusalén aguarda.

Pasa, Soledad, dame la mano, llévame en la onda de tu silencio inerme, condúceme por los senderos queridos de la gloria.

Vuelven, vuelven, vuelven los ramos, las hojas de palmera a proclamar el jubiloso hosana de un único domingo, de esta mañana de reyes de la ciudad que celebra la navidad en primavera.

Por el río, por la tierra, por el cielo y por el mar, que es el morir, es otra vez Semana Santa en Sevilla.






sábado, 27 de marzo de 2021

Con sombrero y exiliados

La reivindicación de las figuras literarias, científicas, históricas femeninas me parece no solo necesaria, sino esencial.

Ahora bien, creo que no se llama la atención suficiente sobre el hecho de que la gran mayoría de los artistas hombres no se ajustaban a los patrones masculinos de la época o de cualquier época, y que su obra se hacía -también- contra la rudeza o el autoritarismo.

Señalar, por ejemplo, que en la foto del 27 todos eran hombres, me parece que es olvidarse de que todos eran un si es no es "frikis" de su tiempo, o denostados, precisamente, por su sexualidad, más aún cuando las tres cuartas partes acabaron en el exilio y la parte que quedó en España -viva- (no Lorca, no Hinojosa) mantuvieron dámasamente y diga lo que diga Neruda, la dignidad del idioma y la poesía en una España durísima, más inflexible que nunca.

No, las "sin sombrero" no lo fueron porque Lorca, Cernuda o Aleixandre les quitaran, me parece, el bombín.

Y ni siquiera me parece justo imputar esta afrenta al bueno de Gerardo Diego y su antología, donde siempre habrán de pesar en oro las presencias frente a las ausencias, porque en general, y había miles de poetas entonces, acertó.



Prisa en publicar

 

Estas son las cuatro primeras ediciones de las obras de Bécquer:
1871 Fortanet– Retrato mortuorio de Palmaroli grabado por Severini
1877 Fernando de Fe – Retrato grabado por Luque sobre fotografía.
1880 Fernando de Fe – Versión estilizada del anterior, grabado de Povedano
1885 Fernando de Fe– Grabado sobre retrato de Valeriano Bécquer.
En 1885 aparece, en la cuarta, el inconfundible retrato romántico que había pintado Valeriano, grabado por B. Maura que se repetirá en las incontables ediciones posteriores y secularmente en billetes de cien pesetas y sellos.
Es bonito verlas así reunidas, como en un esquema evolutivo, desde la muerte a la consagración en la mitología nacional como el poeta del dolor y el amor.
El Monumento del Parque de María Luisa de 1911 se basa en el retrato de la Segunda.
Si la primera edición fue de 2.000 ejemplares, la cuarta tendrá 4.000 lo que pone de manifiesto que el reconocimiento de Bécquer no fue tan rápido como se imagina y que, probablemente más que en los libros, se fundó en las rimas innumerablemente publicadas (e imitadas) en revistas y periódicos desde la primera edición.
Para hacernos una idea de qué significan estos números, Casta Esteban llega a firmar en 1884 un contrato -el de la cuarta edición- para la traducción al francés de las leyendas de 3.000 ejemplares. Pero por aquellas fechas Don Juan Valera publica (1886) la ¡¡segunda!! Traducción de Pepita Jiménez en Estados Unidos con una tirada de ¡¡40.000!! ejemplares.
En la eternidad todos los números cuadran, pero las mitologías poéticas -aunque indelebles- tardan en construirse, -y van siempre por detrás de la novela, aunque luego suelen quedar por delante...-.
Históricamente la poesía ha circulado en sueltos, en revistas, siendo la obra completa la cristalización mortal en un solo volumen de un camino largo o breve.
Ahora se ven obras completas o reunidas muy tempranas, pero -en consonancia con la tradición- la poesía está en las Redes Sociales, en los Blogs, en TT, como estaba antes en los periódicos -la buena y la mala-.
Y es por esto que no hay tener prisa en publicar.














martes, 23 de marzo de 2021

Con A. Machado y EL MAÑANA EFÍMERO


La España de charanga y Sálvame,
la Sexta y Rosalía,
devota de Tangana y Podemita
de espíritu burlón, -Jorge Javier-,
ha de tener su Prime Time y su día
su infalible ministra y su chalé.
Esa España de Tinder que zapea
vieja y tahúr, negacionista y triste;
esa España de memes y de chistes
que día y noche sin cesar chatea
aún tendrá luengo parto de excrecencias,
amantes de sondeos y de audiencias
y de sagrados bares y pantallas.
Florecerán las manos hidroalcólicas
y vetados los viajes a la playa
brillarán, venerables y catódicas.
Mas otra España nace,
la España del Twitter y el Tik-tok,
con esa eterna juventud que se hace
del presente y futuro Ragnarök.
Una España implacable y redentora,
España en cutre lid
con un hacha en la mano vengadora,
España de Carrasco o de David.



martes, 16 de marzo de 2021

Lectio Interrupta


En una terraza del centro, donde parece que leer es una afrenta, se me encara el compadre -mirada vidriosa, rostro abotargado, barba de tres resacas-, y me dice, ¿qué lees?

Como me conozco el paño intelectual de la pregunta, se la devuelvo:

-¿Y qué bebes tú o qué fumas o con quién te guasapeas?
Comprende la intromisión y me explica: mi amigo -[acodado en la barra]- tiene problemas de mujeres -lo mismo que yo -[de ahí la borrachera]- y nos decíamos, quién fuera esa hombre tan feliz leyendo sin problemas de faldas."
¿Y cómo explicarles que su lío es ínfimo comparado con el entuerto que tenemos que resolver aquí y ahora, a saber: que Don Luis de Vargas está a punto de hacer votos perpetuos de sacerdocio pero se ha enamorado de profundis de la mujer a la que su propio padre corteja y que ella, joven y viuda, está a punto de morirse flechada por esta pasión prohibida, mientras su dueña, doña Antoniona, lo mismo que Celestina, maquina y maquina?
Problemas de mujeres, dice...


lunes, 15 de marzo de 2021

Presentación CUARESMA

 "CUARESMA, cuarenta visiones en los desiertos del alma" se presenta este sábado a las 12.30 en el REAL CÍRCULO DE LABRADORES, en la Sede de la C/Pedro Caravaca - Sierpes.

Entrada libre hasta completar aforo.




viernes, 5 de marzo de 2021

CUARESMA - booktrailer


 

Hey

Llega un momento en la vida de todo español de bien en que, lo quiera o no, termina por gustarle Julio Iglesias. Esto suele acontecer cuando -llegada la crisis de los cuarenta- y cansado de matar al padre (nunca mejor dicho, ¡y lo sabes!) sus canciones empiezan a sonar como la banda sonora de la vida.

Y si para algunos Julio Iglesias es la melodía del tardofranquismo para mí es la música que suena, por ejemplo, en las crónicas borbónicas -valleinclanescas- de Umbral.

Si Rajoy se bamboleaba al ritmo de la gran noche postrafaelita, el socialismo ilustrado se apuntó al carro del bamboleo y así Julio Iglesias suena a Marbella, Rumasa, Chabeli, el Hola y la Bodeguiya.

Esto lo vio muy bien Bigas Luna en ese guiñol daliniano (otra vez: valleinclanesco) que fue la por lo demás horrible "Huevos de Oro".

Ahora lo ha hecho suyo Almeida y -me temo- con él todos los setenteros que no se han quedado en bucle en la Internacional.

El siguiente salto cuántico será José Luis Perales...

Hey.



 
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