Ahora que declina el Emérito, y aunque no es en absoluto intención del autor, puede leerse como una vida paralela, de exilio, enaguas, golpes de estado y servicio a España..
Siempre que se revisa la historia del XIX se ve lo poco que ha adelantado la política, que ahora está nuevamente bajo los mínimos de 1868.
Por ejemplo, este parlamento de Isabel II que parece que habla de hoy:
"En España los partidos tienden a la división en feudos de poder, separados más por incompatibilidades personales que por divergencia de ideas." [...] En los gobiernos progresistas la libertad era un fetiche, nunca realidad. En cuanto tenían poder se acababan las proclamas. En España la política no se basa en las propuestas, sino en el derribo del adversario. "
La publica RENACIMIENTO en su colección de Teatro Moderno y se lee en una hora (de Ave).
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