Los accidentes del AVE son el CHERNOBYL español.
Las reacciones de los políticos son idénticas, siguen el mismo patrón.
Si aquello era consecuencia de un régimen que implosionaba, el soviético, esto es reflejo de un modelo de gobierno y sociedad que está implosionando y que tiene en Puente, Sánchez y Ávalos, y en todo el ecosistema mediático, de Broncano a Intxaurrondo, un patrón común: todos son miembros del partido NARCI.
Narcisistas gestionando para sus corifeos, sus aplaudidores y su propio vacío insustancial.
No es contradictorio que este ejecutivo propugnara las palabras RESILIENCIA y EMPATÍA cuando es incapaz de interpretar en términos humanos, psicológicos, profesionales, científicos, nada que se le asome.
El ojo del amo engorda el caballo y aquí el ojo de Horus se ha mirado a sí mismo todo el tiempo.
La cuestión es, sin que sirva ni un átomo para aminorar la responsabilidad DIRECTA, en lo sucedido, es que toda la estructura social está contaminada del mismo problema: banalidad, insustancialidad, olvido hoy de lo que será un tumor mañana.
El informe de PISA es el síntoma más claro de un escenario que nos aboca al colapso social.
Los trenes están lo mismo que la Sanidad, la Educación, La Justicia...
Y el problema no es financiero, el problema es que no hay nadie vigilando, ejecutando, certificando, controlando...
Quienes sabían, se han jubilado.
Quienes saben, no están, a menudo los han apartado

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