jueves, 22 de octubre de 2009

Humo Romano

Hay poetas de cuya deliberada voluntad de no parecerse a nadie sólo fluye un magma viscoso y homogéneo que se parece a todos. Resultan perfectamente predecibles y prescindibles y, como ya no me acuerdo, nombres no digo.

Hay, en cambio, poetas que sabiamente se adscriben a la sombra tutelar de algún maestro.

Cuando a algún autor de estos le afean su condición, por ejemplo, de borgiano o machadiano, por señalar las etiquetas más habituales, es porque no pueden decir, ya querrían, nada peor.

El eco no es menos que la voz.

“Señales de Vida” es el primer libro de Poesía de Juan Antonio González Romano (Montellano 1966, Sevilla), pero es también el último libro de Manuel Machado.

Como las nubecillas de humo que hacen los indios de los tebeos para dar noticia sucesiva de su posición y circunstancia, así suben en columnas las coplas, seguidillas y soleares para escapar de este hermoso libro con vida propia cuando se abre. Ciento volando, pues más de una centuria de estrofas hemos contado, pero que valen cada una lo mismo que un bonito pájaro en mano. Humo romano, humo de Roma antigua y gracia milenaria.

Ya lo decía Machado, Manuel


Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.

[...]

Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad
.

No nos equivocamos al decir que, de tan exactas, el lector creerá que ya las ha leído antes, pero no es así y esa es su mayor virtud: haber arrancado, suavemente, estos pétalos de humo a la rosa inmensa de la poesía popular, esto es, a la Poesía.

Estoy seguro de que pronto las oíremos cantadas y ¡ay! Juan Antonio, no te darán una peseta, porque ya no serán tuyas, pero al menos te caerán coronitas de laurel.

Queremos matizar nuestra afirmación sobre la filiación manuelmachadiana de estos poemas, en ellos hay una voz canalla, sí, una voz epicurea, también, y una voz romántica, desde luego, pero también una voz propia, que no se ahueca en la imitación, sino que actualiza el modelo:

Hoy también me siento adelfos:
las alegrías por fuera
y la amargura por dentro.

Hay algunos poemas de este libro que me gustan mucho, pero hay otros que me gustan muchísimo:

Hubo un tiempo en el que todo
te parecía distante.
Eras joven y aún tenías
Una vida por delante.

Muchos días han pasado
y ya has llegado a una edad
en la que sólo te queda
una vida por detrás.


La función connotativa y denotativa de las rimas en este libro es especialmente significativa, corre sin embargo el autor del riesgo de la facilidad, por lo que esperamos con ilusión sus entregas de arte mayor, de las que los privilegiados suscriptores de Clarín ya han tenido feliz noticia.

Este libro hace el número 4 de la colección Siltolá, una preciosa iniciativa de la Fundación ECOEM, al cuidado de Javier Sánchez Menéndez y con diseño y tipografía de Abel Feu, que ha nacido con voluntad de belleza y permanencia. Larga vida.

5 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Bonita y merecida reseña, José María. Enhorabuena a los dos.

E. G-Máiquez dijo...

Del derecho y del envés
esta reseña ha sabido
ver el libro tal cual es.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

José María, te agradezco mucho, mucho estas palabras. La referencia a don Manuel, claro, me ha llegado al alma. Y luego se suma José Miguel y después llega Enrique y remata por bulerías. Y yo, claro, feliz. Gracias a todos.

José María JURADO dijo...

Gracias a todos, pero sobre todo a Juan Antonio por su poesía. Bienvenido a esta csa, Enrique.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Un mérito de estas coplas es decir con una simpleza aplastante pensamientos que yo tardo muchos párrafos en decirme. Bravo por ROmano.

 
/* Use this with templates/template-twocol.html */