domingo, 30 de junio de 2019

Me quedo contigo

[Rosalía, Sevilla, 2 de febrero 2019]

Ascendía la música inflamada 
ascua roja de fuego, llamarada, 

incendiando la noche, la encendida, 
incinerada noche desvalida. 

Una pira de luz y de belleza 
ardía, y manaba la pureza

de los barrios heridos por la pena, 
miel de heroína y flor de hierbabuena. 

Disuelta en una lluvia de pavesas, 
carmín y rosas, sangre de las fresas,

ungía lentamente nuestra frente 
y otra vez el amor era inocente.

 d 

martes, 25 de junio de 2019

Una nada grande y aburrida (La Poesía)

La mayoría de las reseñas sobre poesía dicen muy poco o nada sobre el texto poético objeto de su discurso. Es normal, porque de la mayoría de la poesía que se escribe ahora, y en cualquier tiempo, hay poco o nada que decir, la poesía buena es un milagro y son muy pocos los taumaturgos. Además, brilla sola.
Se aprovecha la ocasión, y esto es tanto más usual cuanto más aficionado es el crítico, para exponer las virtudes, excelencias y circunstancias de la poesía en general, de suerte que se habla más del libro que se hubiera querido leer que del libro leído.
Para justificar la operación se citan en muchas ocasiones versos más o menos desparejado a los que se atribuye un significado que ni los sabios coránicos de El Cairo se atreverían a asignar a las suras del Profeta.
Esta hermenéutica es la culpable de que algunos libros buenos pasen sin gloria y de que muchos otros, que comprábamos antes de perder la inocencia, pasaran llenos de pena ante nuestros ojos.
Una cuestión no menor y que apenas se aborda en las reseñas es el carácter aburrido o no del libro en cuestión, como la poesía es, se dice, algo muy serio, pues se asume que hay que leerla con la faz estreñida. Esto no es muy distinto de lo que sucede con el arte contemporáneo, con la diferencia de que, como en privado nadie leería algo que no se comprenda o al menos insinúe algo tangible, la poesía se ha adaptado al mercado pasando de ser críptica a ser inane.
Arrastra la poesía como consecuencia de los malos ejemplos, que son legión, el sambenito de ser aburrida, como le sucede a la ópera o a la música clásica, que también y puntualmente pueden serlo, claro está.
Yo mismo he incurrido en ese tipo de reseñas y esta es la razón principal de que por lo general procure evitar tener que escribirlas, puestos a profundizar es más útil a la humanidad profundizar la Sima de las Marianas o sondear el Perito Moreno que hacer equilibrios sobre versos inestables diciendo algo donde nada hay que decir y lo mejor es  wittgenstenianamente. callar .
El discurso del segundo grado cuando el primer grado es el cero solo conduce a la nada y la nada es muy grande y aburrida.

Pero es así el baile de la vida.


"El baile de la vida". E. Munch

sábado, 22 de junio de 2019

Andanzas Húngaras

Magníficas estas "Variaciones sobre Budapest" de Sergi Bellver. Pienso que no deberían perdérselas ninguno de los que alguna vez hemos caído subyugados por la misteriosa capital danubiana, con sus múltiples capas: socialista, nacionalista, romántica, austríaca, otomana, magiar y romana; capas que el autor en su deambular nómada por la ciudad va separando y desentrañando para sus lectores desde las mil perspectivas desde las que se asoma a este París de la Europa Oriental, donde empieza el Asia.
Budapest, a diferencia de París o Venecia, hiere más sigilosamente, pero si la flecha magiar da en la diana, el corazón queda anegado para siempre de una melancolía de alta graduación, como el lamento de un csarda zíngara, como la tristeza bailable de las danzas húngaras de Brahms.
Estas variaciones no pretenden ser ni un libro erudito, ni un libro de acción (el viajero siempre observa, apenas llega a fundirse con los húngaros -cuestión, como se explica en el texto y es leit motiv de la obra, siempre compleja-, en cambio sueña, imagina, simula esa fusión tan propia del buen nómada) , sino el registro de los pensamientos de un "flaneur" que se condujera por la ciudad como -pero hay tan pocos- un turista sensible, con las lecturas precisas bien preparadas que se echara a la calle demoradamente para -porque esto es el viaje- vivir la vida de los otros, ser otro al fin en el espacio, pero también en el tiempo histórico.
En su deambular por el Danubio he recorrido otra vez mis pasos por Budapest, he recuperado mis epifanías y he sentido, y creo que este es el mejor elogio que se le puede hacer a un libro de viajes, que de nuevo estaba en las Colinas de Buda. La literatura deja siempre, la buena claro, la impresión de un recuerdo, cuando la literatura nos transporta a otros mundos y cuando esos mundos han sido ya avistados, produce directamente la magia magiar de devolvernos el ser ahí.
Una joya de apenas 120 páginas en la que se convocan las voces queridas de Joseph Roth, Sandor Marái, Stefan Zweig o Claudio Magris y un texto en el que el estilo fluye natural, como una conversación del yo viajero, como una danubiana corriente de conciencia con momentos tan altos como este de la p. 86 en la que se describe la áurea epifanía de las luces y las sombras que reverberan en la cúpula de unos baños:
"me sorprendió una maravillosa luz crepuscular que como una epifanía y sin ninguna explicación me hizo sentir de una vez todas las capas de la Historia en Budapest, como si en los vidrios tintados de cada tragaluz de la cúpula otomana, en cada uno de los ladrillos en equilibrio de la posquerra y en cada calva desconchada de la pintura comunista hubiera una frase cantada por un coro de voces que, a través de aquella transparencia iluminada entre los hilos de vapor y los pétalos que caían de los árboles, me susurraran uno de los secretos de la verdadera naturaleza de esta ciudad".
Lo publicó en 2017 la editorial "La línea del horizonte" en una preciosa colección "Cuadernos del Horizonte" y su precio es solo de 12 euros, menos que un bonobús de 10 viajes.

lunes, 17 de junio de 2019

Domingo de "Ramos"

Vivimos en el mejor de los mundos posibles: en la Roma de Nerón, en el Cartago de San Agustín, en la Viena de Francisco José.
En la centuria previa al colapso de las civilizaciones conviven las más altas expresiones del espíritu con la glorificación de la hez y la escoria.
Justo antes de que todo se derrumbe los felices escogidos tenemos a nuestra disposición un inabarcable universo de belleza, lo mismo cabe decir para quienes prefieran enfangarse en el lodazal.
Ahí tenéis la boda de los Ramos, absurda e infantil.
Los nobles con ese dinero además de la fiesta le encargaban un Palacio a Paladio y unos conciertos a Heendel.
En estos tiempos de impostura es difícil calcular cuándo será el inevitable colapso, puede ser la próxima semana o quizá habrá que esperar uno o dos siglos.
Pero el ocaso de los dioses no tardará, cada tanto la humanidad se tiene que inmolar en el fuego purificador para purgar sus excesos.
¡Benditos quienes alcancen a conocer la nueva Edad Media, el nuevo Renacimiento!

miércoles, 5 de junio de 2019

Eros (XIX) & Tánatos (XX)



Escuchando esta mañana a primera hora en la radio el preludio del Tristán he tenido una breve iluminación, no es extraño, porque esta música intensa y carnal, asfixiante a ratos, siempre es transfiguradora; el caso es que en el punto más álgido de esta epifanía he comprendido que está ópera de Wagner es, además, una profecía.
Que la conclusión del romanticismo desembocaría en Alemania en los delirios nacionalsocialistas es cosa sabida, pero lo que no sé si se ha dicho - seguro que sí porque no se me puede haber ocurrido solo a mí -, es que el siglo XIX, el del romanticismo fue el siglo del EROS (y sería fácil ampliar este concepto revisando la moral burguesa y el optimismo industrial) y que, en contraposición, pero como consecuencia ineludible, el siglo XX ha sido el de TÁNATOS.
Así, la ópera de Wagner - muerte por amor - sería una visión del siglo de muerte que se avecinaba y cuyos síntomas fueron prolijamente consignados en el diván del Doctor Freud.
La Gran Guerra y la Guerra Mundial, que son una sola, certificaron el Imperio de la muerte y, tras el hongo atómico, irrumpe el gran silencio existencial asfixiante. Toda la crisis moral de este patético siglo XXI, tan pobre en hallazgos y verdades, no es más que la consecuencia de un mundo al que se le ha extirpado el amor.


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jueves, 16 de mayo de 2019

Que por mayo era por mayo

El 22 de mayo se presenta en Córdoba, "Que por mayo era por mayo", una selección de mi obra inédita El Lector de Almanaques, que queda así menos inédita y felizmente publicada en Córdoba por Ediciones Detorres en su colección Año XIX. 

Como no podría ser menos en la ciudad de Córdoba, que es la ciudad de mayo, se recogen aquí todas las glosas, poemas, pensamientos, es decir, almanaques, vinculados a las efemérides del mes de mayo. En los próximos días os daré más detalles respecto a su adquisición. 

Si andáis por allí me encantará veros en Córdoba, menos lejana así, menos sola. Será a las 20:30h en la Biblioteca Viva de al-Andalus (Cuesta del Bailío, 3)

Presenta el acto, que compartiremos con los nuevos libros de poemas de Pilar Redondo e Ilía Galán, Calixto Torres

La imagen puede contener: texto


lunes, 29 de abril de 2019

3 documentos 3

El texto del pregón.

El audio del pregón.

La magnífica presentación a cargo de Enrique García-Máiquez.

La imagen puede contener: José María Jurado, de pie
27 de abril en el Real Círculo de Labradores de Sevilla

viernes, 26 de abril de 2019

Mañana en el Real Círculo de Labradores

Mañana, día 27 de abril, jornada de reflexión, tendré el honor de pronunciar el IX Pregón Taurino en el Real Círculo de Labradores, será a las 12 de la mañana, en la sede de la Calle Pedro Caravaca, en el centro, junto a la Calle Sierpes.

La imagen puede contener: texto

Mis palabras serán introducidas por Enrique García-Máiquez, que ha tenido la generosidad de acompañarme en esta plaza.

El acto será amenizado por la Agrupación Musical Torre del Oro, que interpretará pasodobles taurinos. Al término del mismo se homenajeará al maestro de Salteras, Manuel Jesús, el Cid.

La entrada es libre, eso sí, venid con tiempo para coger sitio, que se llena.

Hablar de toros, pregonar la feria, en la misma calle Sierpes y en Sevilla, ¡casi nada!

Me haría mucha ilusión veros, en el transcurso del acto, por cierto, se entrega una copia impresa del pregón.


sábado, 20 de abril de 2019

Lunes Santo

Ardía París, pero yo lo estaba ignorando, para vivir la realidad en plenitud salgo estos días sin móvil. Es una quimera, en la alta noche recuperaré el tiempo digitalmente perdido: el fuego sobre Notre Dame.

La Semana Santa es una teoría de hogueras, Lorca lo recordaba en su poema del cante jondo, "cirio, candil, farol y luciérnaga, la constelación de la saeta", es el fuego vivificador, la llama de amor viva, la luz que atraviesa las sombras de la ciudad. 

El Cristo del Museo, encendido, es la alta aguja barroca de nuestro lunes gótico, arde su carne de madera en alta luz espiritual y no sabemos que en esa misma hora arde la catedral de la primera ciudad que cambió las Luces del siglo XVIII por el fuego devastador de la razón irracional.

También Sevilla ha conocido las llamas, las sombras de muchas imágenes espectralmente ocupa los pasos: cenizas del treinta y uno al treinta y seis, a los pies de los cristos, a los pies de las vírgenes en su secreto relicario.

Hermano fuego, hay que decir siempre con Francisco -Francesco-Francia- de Asís, el fuego siempre purifica, en la gran hoguera de Notre Dame, en los candelabros del Cristo del Museo, asciende una llama que consume y da luz.

Merezcamos la luz.



Lunes Santo, Notre Dame

viernes, 19 de abril de 2019

Martes Santo

Suspendido en el tiempo, el martes santo es el emblema de la inmortalidad cofrade, atrás aún nos deslumbran las ascuas del domingo de ramos (la blancura vibrante de la Paz entrevista a través de las abiertas flores del parque de María Luisa) y las sombras oscilantes en los altos candelabros del Cristo del Museo y sus cuatro evangelistas tutelares tallados por la gubia de Ruiz Gijón, hacedor del Cachorro. Hacia adelante el río del tiempo nos promete una abundancia de delicias, jueves santo de plata, madrugadas de oro, viernes santo de terciopelo y cristal. 

Ingrávido, inasible, inmune al tiempo, discurre el instante absoluto desde la serena caída de las guedejas del Cristo de los Estudiantes sobre un monte de lirios nazarenos, hasta el romántico nocturno de Santa Cruz, la cofradía como un largo piano enroscado a las íntimas callejas de una judería soñada, o el simbólico tránsito bajo los colgantes jardines de Murillo del palio de la Candelaria -¿gris, plata, verde azul?-.

Todo en el martes santo es eterno, menos la eternidad.

Martes Santo, Calle Levíes

lunes, 15 de abril de 2019

Domingo de Ramos de Luz

Ayer comprendimos por qué Juan Ramón Jiménez designó a Sevilla con ese lema tan aparentemente ajeno a su esencia como es "ciudad de nácar y espumas". Me lo recordaba Rocío mientras intentábamos elucidar el enigma de la luz de la tarde del Domingo de Ramos cuando las espadañas, los cielos que ganamos, la Giralda o la Catedral, parecían estar pintados a la acuarela: colores desvaídos o pastel, sin saturación ni estridencias, mientras apurábamos un helado primerizo con el que conjurar el sol ignaciano (Roma triunfante) que nos doblegaba. Juan Ramón Jiménez, asiduo contemplador de los atardeceres lentos de la ciudad desde el limbo o mirador de los pintores al poniente de la calle Gerona, habría observado cómo algunos días de primavera el buril de la luz cedía su intensidad al doblar las cinco de la tarde y cómo la ciudad, ahora sí, espumosa y de nácar, era cubierta por un cendal de bruma que adelgazaba todo el perfil del aireAsí, mientras paseábamos primero bajo la luz tamizada de sombras del parque que encendía la blancura deslumbrante de la virgen de la Paz o más tarde luego, bajo la luz caliente -espesa- que caldeaba los terciopelos y dalmáticas moradas -día catorce de abril en San Jacinto, Estrella republicana- pudimos observar cómo progresivamente los colores se apagaban, pero sin perder un átomo de su belleza, antes al contrario, la estridencia barroca cedía el paso a la dulzura romántica y a la sublimación del espíritu en formas delicadas y armónicas.Las marchas se volvían más melancólicas y todo asumía un tono más natural y verdadero, -Jesús de las Penas, apenas entrevisto entre el sol y el humo, meditativo en un sudario de incienso trianero-.

Hasta el río era más ancho y en lugar de la Calle Betis al otro lado del agua parecía que viéramos el Delft de Veermer.

Así fue el domingo de ramos, de ramos de luz no usada.

Imagen relacionada
Vista de Triana por Vermeer



domingo, 14 de abril de 2019

Un cuento de domingo de Ramos

Aunque de niño había acompañado con muchísima ilusión a su primer maestro a los mil y un cultos de Cuaresma -vía crucis, pregones, besamanos...- a los que este nunca faltaba por su desmedida afición a las cofradías y aunque incluso había llegado a vestir la túnica de nazareno por insistencia de aquel buen hombre que hacía con él las veces del tío o del padre que no tenía -¡y cómo pudo haberla pagado si apenas le daba para llegar a fin de mes!-, y aunque su infancia y adolescencia había discurrido entre capillas y capillitas llevaba más de tres décadas sin volver a la ciudad por semana santa y solo lo había hecho por fidelidad a aquel viejo amigo cuya muerte le habían comunicado el viernes de dolores, cuando estaba a punto de coger un vuelo para el próximo festival. No podía dejar de acudir, no había llegado a conocer a su padre, su madre ya había muerto y el viejo maestro de primaria era su única raíz con un pasado que se le antojaba muy remoto. Lo enterraron entre palmas y olivos en la misma mañana del domingo de ramos. 

Cuando volvió del cementerio al hotel a recoger sus cosas y marchar rápido de vuelta a Madrid se encontró que en la recepción habían dejado un pen drive a su nombre, el dispositivo tenía grabado un escudo que él rápidamente reconoció como el de su hermandad. Movido por una incierta curiosidad subió rápidamente a su habitación para conectarlo al portátil. Muy bajito primero y luego in crescendo sonaba una marcha de semana santa mientras en la pantalla fueron apareciendo, como de la bruma, unas fotos lejanísimas. "Sonríe, que es para tu madre; mírame; ponte ahí, enfrente del paso", su viejo amigo llevaba siempre con él una leica aún más vieja y no había dejado de fotografiarlo en los mil y un besamanos a los que habían acudido juntos. Ahí estaban todas las vírgenes de la ciudad, todos sus cristos, y en todas las imágenes aparecía él, hecho un mico sonriente, haciendo una reverencia o besando los desgastados dedos de madera de la Virgen del Valle, la Macarena, la Esperanza de Triana, la Estrella, la Hiniesta, la Candelaria...

Con lágrimas en los ojos se asomó al balcón de la habitación, una banda de cornetas y tambores marchaba tocando hacia algún templo y una vaharada remota de incienso, flotando sobre el cielo ingrávido de la ciudad llegaba directamente a su corazón, mientras, en la pantalla, seguían pasando los besos, los más puros besos que hubiera dado jamás.

Cinema Paradiso

Macarena, besamanos

viernes, 12 de abril de 2019

Todas las primaveras (descargable en PDF)

Para celebrar el inicio de la Semana Santa comparto con vosotros, en el enlace de más abajo, esta suerte de programa de mano sobre la Semana Santa que es "Todas las primaveras", parte de mi lectura en el Aula de Poesía de la Hermandad del Valle el otoño pasado.

LINK:






miércoles, 3 de abril de 2019

El desguace de los poetas

A partir del minuto 61, reparto estopa: no se libra un poeta.

https://www.realbetisbalompie.es/rtvbetis/programa-radio/286

domingo, 3 de marzo de 2019

Manuale tipografico


(G. BODONI)

                                   Para Pablo Pámpano, cajista.

Bajo el cielo azul de Parma,
la de las rectas avenidas,
es uno solo el oído y la mirada.

Contemplad estas páginas, respiran,
los espacios en blanco dicen cosas
y las negras efigies de los signos
son fachadas o alzados de edificios de luz.

La clave no está solo en la armonía,
la sobriedad, la nitidez, la inteligencia.
Que las letras parezcan escritas con amor
y con felicidad, dice el maestro,
quiso decir: con gracia.

No hay idiomas ignotos
para la lengua de fuego de la tipografía.

Escucha en estas hojas cómo suena al pasarlas
un andante de Mozart.

Es otra vez la misma música,
es otra vez la misma luz.

Resultado de imagen de bodoni


Mozart, Andante, concierto N. 21 para piano, 2º Mov. Andante , K467

viernes, 15 de febrero de 2019

El martes en la biblioteca

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Schubertiada


¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuándo sucede el milagro? Ayer tuvimos schubertiada, acudimos juntos tres buenos amigos, todos poetas. Tuvimos la suerte de estar sentados en la primera fila ante los músicos, cuya respiración podíamos sentir, cada golpe de arco provocaba tres sonidos: el de las cuerdas vibrantes, el de la percusión en la caja, el del estremecimiento del intérprete. Estábamos dentro de la música.

Y Schubert, más que Mozart o Beethoven, es la música, en un sentido hondísimo. Estoy convencido de que Franz, que murió al filo de los 31 años, alcanzó a comprender el sentido último de la existencia.

En los dos tríos que se interpretaron, que valen por una sinfonía cada uno, y en el "Nocturno" final, asistíamos no ya a una celebración - a mí me me pareció que en un momento dado el violonchelo cantaba con voz humana y que estábamos todos junto a Franz en una taberna de Viena festejando la vida-, sino a una contemplación del tiempo que quedó suspendido ante nosotros, yo veía a Schubert y me veía a mí, como en un espejo, veía a mis hijas, veía a mis padres y mis hermanos, veía a mi mujer, todos en el tiempo y fuera del tiempo, como acaso nos ve Dios, y sentía el dolor, esa dulce cuchillada de Schubert que ascendía a mi pecho, haciéndome saltar las lágrimas, porque en esa melancolía estaba aquello que decía C. S. Lewis o su trasunto en "Tierra de penumbras", que la tristeza de hoy es parte de la alegría de ayer. Y así, escuchando a Schubert, la tristeza y la alegría de vivir era la misma y la de siempre, la de nuestra frágil condición amenazada siempre a partes iguales por la muerte y la divinidad.

Un milagro, el de la belleza, que es, siempre, el triunfo de la razón de amor del mundo.

La imagen puede contener: personas sentadas, mesa e interior

jueves, 7 de febrero de 2019

Naturaleza muerta con limones, naranjas y una rosa

Naranjas y limones,
azahar, un zumbido de abejas,
una rosa posada en la bandeja
y los ojos que hacen libaciones
de luz sobre la sombra,
Zurbarán de las anunciaciones.

Id más arriba,
más allá de los óleos y el barniz
a lo que tiene nombre y no se nombra,
ascended a lo hondo, a la raíz.

¿Por qué le dicen muerta si está viva?

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La buena educación

La crisis de valores, cuya raíz hay que buscar en la ausencia de ejemplaridad, se ha agravado por un modelo educativo familiar, escolar y social muy débil, adiestrado en ungir las conciencias con una removible pátina de imaginaria y frágil virtud.
Así, hoy se enseña a los niños a ser solidarios antes que generosos, tolerantes antes que respetuosos, optimistas antes que alegres, asombradizos antes que curiosos, autónomos antes que libres y simpáticos antes que felices.
Pero nadie enseña a los niños a ser simplemente buenos, acaso porque la bondad ya no cotiza en el mercado de valores relativos.

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martes, 29 de enero de 2019

Atardecer

Comprendemos que hemos empezado a envejecer cuando vislumbramos en las cosas una pátina de eternidad. Lo que alguna vez fue contemporáneo a nosotros ya ha envejecido y aquello que fue viejo, desastrado y feo adquiere un barniz de nostálgica solemnidad. Por el contrario lo nuevo, lo muy nuevo, se torna ajeno, fuera de nuestra medida del mundo y en cierta medida, amenazante.
El presente temporal instantáneo, propio de la juventud, desaparece transformado en un presente continuo donde el pasado y el futuro se funden sucesivos. Vamos haciendo historia del presente, miramos a las cosas y en seguida sabemos lo poco que habrá de quedar de ellas y hermanamos ese poco con lo que alguna vez fue y llegamos a amar.
Se han vuelto nuestros ojos los crisoles del tiempo y nuestra mirada hacia el futuro, donde habita la muerte, es ya sólo una mirada de (infinita) curiosidad.
Apenas hemos dejado de ser niños y ya nos preguntemos asustados ¿pero podrán ellos, nuestros hijos, nuestros herederos del tiempo, con todo este mundo donde el horror y el amor se manifiestan en tan salvaje plenitud?
Solo en la plenitud del tiempo presente que ya, ay, hemos perdido, herido por la memoria y el dolor, solo en el alto sueño de la juventud existen las fuerzas para fundar lo que persiste.
La madurez, la vejez, son las edades de la mirada lenta. 
La madurez es ver piedras de oro en los escombros y ver escombros en el amanecer.
No, Yeats lo sabía, aunque vivamos muchas vidas en la vida, no es la vida un país para viejos.

La imagen puede contener: planta, cielo, árbol, flor, exterior y naturaleza

sábado, 19 de enero de 2019

Historia naturalis palmarum

Carl Friedrich Philipp von Martius recorrió el Amazonas durante dos años y a los veintipocos de su edad. Formaba parte de la embajada científica que acompañaba desde la gélida Europa a la emperatriz del Brasil, esto fue en las primeras décadas del siglo XIX.
A su regreso, recibió las más altas distinciones académicas y científicas, dedicando toda su vida a estudiar las muestras que trajo de aquellos años de aprendizaje. Entre sus numerosas obras destaca "La Historia Natural de las Palmeras" que tanto alabó Goethe y cuya publicación en tres partes le llevó cuarentas años.
De el inmortal autor de la Historia Natural de las Palmeras dijo Alexander von Humboldt: “Mientras se conozcan las palmeras y se las mencione, el nombre de Martius no caerá en el olvido"

Es fama que a su muerte, sus discípulos y colegas cubrieron su féretro con hojas de palmera.

HISTORIA NATURALIS PALMARUM


 Carl Friedrich Philipp von Martius

“Mientras se conozcan las palmeras y se las mencione, el nombre de Martius no caerá en el olvido"

Alexander von Humboldt

[Múnich, 13 de diciembre de 1868]

No termina aquí tu viaje,
aunque así lo designe la nieve,
el aulario vacío,
y la verja oxidada de los invernaderos.

Escuchad al tucán.

Alguien pasa las hojas de tus libros,
clasifica las muestras,
sigue ordenando el mundo.

El destino del hombre es vencer a la muerte.

Este ataúd cubierto de palmeras,
estas hojas de quencia y cocotero
como los remos de una nave ignota,
no te alejan del mundo de los vivos,
hienden solo unas aguas más profundas.

Existe otro Amazonas, en su orilla
te celebran los pájaros, los árboles se comban
y ondean en el cielo las palmeras salvajes
y el jaguar sinuoso se desliza de nuevo
entre las lentas ramas de la luna.



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Lámina de la Historia naturalis palmarum de Martius

Carl Friedrich Philipp von Martius.jpg
Carl Friedrich Philipp von Martius

La exuberancia musical tropical de Ravel, en la Suite de Daphnis et Chloé

Alfa y Omega



¿Cuántos lectores pudo tener Ovidio en Roma? ¿A cuántos pudo recitar sus Tristia en su remoto exilio danubiano?
¿Y el Salmista? Su voz de fuego, empapada de las ardientes llamas de Yahvé, ¿cuántos, qué número exacto de elegidos, escucharon los arpegios del arpa de David?
No más de dos o tres comarcas conocieron al clérigo o juglar que en una plaza de Castilla, tras el oficio divino, enaltecía la sombra de Mío Cid, el que en buen hora nació.
¿Y quién supo del temblor de Emily? Junto a las flores prensadas y el tarro de compota, sobre el mantel de hilo, ¿quién escuchaba al caer de la tarde el murmullo misterioso de sus copos de nieve, la blancura de Amherst?
Carece de importancia que el poeta sea lector único de su obra, como carece de importancia que alrededor suyo el mundo se desmorone, barrenado por la oscuridad de la tecnología.
La palabra es, la palabra existe.
Porque no existe fuerza en el universo que pueda aniquilarla, porque el mismo universo procede de ella como escribió - ¿para cuántos?- el discípulo amado en la isla de Patmos, combatida por vientos y demonios.
En el principio fue el verbo y también lo será en el fin.

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El anciano de los días, W. Blake

Herbario de sombras


Mi poesía aspira a preservar el instante, pero ha elegido un procedimiento inapropiado: no se debe cortar la rosa del rosal del presente.

Sobre el papel de estraza del libro de poemas languidecen los frágiles pétalos de las epifanías, apenas una huella remota de lo que fuera tiempo y belleza.

Y así, entre los inciertos anaqueles de la vida vamos acumulando pliegos para un herbario de sombras.
.


IMAGEN: Emily Dickinson. Herbario

sábado, 22 de diciembre de 2018

Entre un Quijote y otro


                                               (Iglesia de San Lorenzo, Sevilla)

Camino bajo el peso de los siglos,
por capillas y naves de humo y fuego,
algunos hombres buenos me acompañan,
su fe es más poderosa que la mía,
que a tientas me conduzco por la bruma.

Mi mirada se pierde en el vacío
y me tiemblan las piernas y las manos,
no soy digno de estar bajo estas andas
que dócilmente portan a la madre
que eternamente es hija de su hijo.

Me consuela admirar tanta belleza
en el templo sin tiempo de este tránsito,
por un bosque de altares y columnas
avanzamos de noche sin más guía
que la del corazón hecho pedazos.

A mi derecha un paño de cerámica
ha desplegado un friso inextricable
de esmaltado amarillo, azul y verde,
un bestiario de emblemas y de acantos
con la fecha de 1609.

Los viejos alfareros de Triana
impusieron sus manos a estos muros
antes de que Cervantes escribiera
la última aventura de su Hidalgo,
quiero decir: entre un Quijote y otro

Y ahora somos nosotros escuderos
que avanzan por la Iglesia entre las sombras
y andantes caballeros de la gracia
que descansa en los hombros de estos hombres
de cuyo nombre no puedo acordarme
                                                                   sin llorar.

Iglesia de San Lorenzo, cerámica de Triana, 1609

Febrero de 2016, traslado de la Virgen de la Soledad 
                                                                                         

jueves, 6 de diciembre de 2018

Catalina mía

 (Manuel Vallejo, 1926)


                                      Para Federico Calderón

Existen dos especies de belleza:
la belleza apolínea,
la que emana del logos y del número
-Mozart de camino a Praga en un carro de oro-
y la belleza convulsa
que emerge de la tribu
como un diamante bruto.

Ambas nos hieren, pero cuando se unen
nos hieren de una forma más profunda,
semejante a la muerte.

Ya la memoria me trae cosas que estoy olvidando.

Y es ahora, de pronto, el viaje de invierno,
en la niebla y la nieve Franz Schubert está solo,
hace cantar al viejo organillero.

Drüben hinterm Dorfe steht ein Leiermann

Y es ahora Vallejo, -¡Vallejo! -
la Niña de los Peines y un café de Sevilla,
ponme la mano aquí, Catalina mía.
la niebla del cigarro y la desolación.
que la tienes fría,
ponme la mano aquí.

Manuel Vallejo, (Sevilla, 15 de octubre de 1891-7 de agosto de 1960),



Manuel Vallejo, Catalina, tangos arrumbaos (1926)



Der Leiermann (Viaje de Invierno, F. Schubert)



jueves, 29 de noviembre de 2018

Toro en el campo


La del alba sería, la primera
madrugada de enero,
salíme al campo a ver
la gran rueda del cielo.

Sobre el paisaje plácido y sencillo
verdecían las matas de romero,
la hierbabuena y el tomillo.

En el aire tronaban los disparos,
las voces de alambique y los lebreles
del cazador lejano.

(Como violines de Viena
los rifles afinados:
 “¡Vente al Alosno, niña,
vente temprano!”).

Despacio, muy despacio
yo caminaba
hacia la plenitud del año.

De pronto,
en mitad del camino de las vides,
el mundo se hizo hondo,
semejante a la noche
triste y silencioso.

Vaharadas de niebla y de penumbra,
solo yo vi pasar al toro.


Trigueros (Huelva), mayo de 2016.
Hijos de Celestino Cuadri (JMJ)




Rocío Márquez y Manuel Herrera / Fandangos de Huelva
 
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