jueves, 19 de mayo de 2022

El Litri


Ha muerto, a los 91 años, El Litri.

Recibí de mi madrina, como herencia de mi abuelo, muerto en el 59 y a quien no conocí, este azulejo que estuvo en la azotea de la casa de mi madre, en Águilas 14.
Aparicio y Litri, sensacional pareja de novilleros, arrasaron en el verano del 50, cuando tenía mi abuelo 41 años, seis menos de los que tengo yo ahora.
Y me parece increíble, e imposible acaso, que en esta tablilla cuneiforme se fundan, con la muerte de un torero de dinastía decimonónica tantos tiempos y tantos espacios.
Va por ti, por vosotros, en el tiempo.




miércoles, 18 de mayo de 2022

Una infancia plateresca


A Fede Calderon que me envió unas fotos.
A Jose Felix Pavon Claros en el corazón de la Calleja.
Los paisajes espirituales de "Platero y yo" se parecían tanto a los de mis años de niñez en Aracena que cuando leí el libro de JRJ, hacia los nueve de mi edad, apenas dos años después de abandonar nuestra propia y blanca maravilla, tuve la proustiana sensación -esto claro, lo supe algunas magdalenas más tarde- de retornar a un tiempo recobrado.
Un tiempo, sí, que ahora se me ofrecía inasible y melancólico, pues se habían alejado de mí las calles empedradas del pueblo, las huertas y las charcas que eran mi hábitat silvestre.
Ningún tiempo, antes o después, he añorado más que aquel vivir mío en Aracena, y qué acierto (siempre) el de JRJ al subtitular su Platero, como Elegía Andaluza.
Aún hoy, cuarenta años después, no hay instante de plenitud y clarividencia que no se haga presente en mí sin que retorne a mi espíritu aquel niño dios salvaje que corría por las calles de Aracena.
Esa añoranza de eternidad andaluza y campestre se me quedó como cantaba Tomás Pavón "metida en el corazón" y es aún lo que busco, lo que anhelo, cada vez que me asomo a una agónica calleja de Sevilla cuyo final, solo entrevisto, es el misterio o la muerte: tu mismo yo al otro lado del tiempo.
(Y recuerdo ahora que no en vano la vía a la que daba nuestra casa en Aracena, sin asfaltar ni adoquinar, tránsito aún de bestias, tenía por nombre su ausencia de nombre, "La calleja".)
Tuve la suerte de tener una infancia dorada, pero no en jaula de oro, pues como dora el sol la piedra tallada del renacimiento así fueron aquellos días inmortales puramente "platerescos", cuando todas las horas de mi vida tenían "acero, acero y plata de luna al mismo tiempo."
IMAGEN:
PLAZA DE DOÑA ELVIRA
(Aracena )
Toda mi infancia
sube por esta fuente
hacia el castillo.



domingo, 15 de mayo de 2022

Historia social del flamenco (II)

Verrà la morte

(Soleares, pavesas de Pavese y Tía Anica la Piriñaca)

Primera acotación, guitarra:[Rompe sobre las cuerdas un sonajero de plata]

Segunda acotación, quejido: [Llanto de plañidera y la garganta de sangre]

A la puerta de mi casa
vino la muerte a buscarme,
me dijo, de aquí no pasas.

Me quise arrojar al pozo
y la muerte me miraba, 
tenía tus mismos ojos.

¿A dónde quieres que vaya?
Le decía yo a la muerte
y la muerte se callaba.

IMAGEN: El Jaleo (1891) John Sargent Singer



miércoles, 11 de mayo de 2022

Dietario de Semana Santa 2022 (II)

Aquí, el Domingo de Ramos

Lunes Santo

Surgió, del frío centro de una noche trágicamente metida en lluvia, el angosto martinete de la saeta. Perspectiva imposible de balcón y fragua herrada, verja y varal del cante que vuela ciego a Dios, aquí la Virgen, la blanquísima Virgen de San Gonzalo, como un manto de palomas sobre la noche acuática. No había sido sin embargo certera la flecha y su quejido, su retorcido ayayayay tembló sobre la calle y fue a caer en algún charco, como la vara de fuego de un cohete que había hecho su ruido, su lamento de agonía con la mecha mojada, pero suficiente para prender su explosión sobre la multitud que apenas intentó un aplauso... cuando, de repente, con el timbre melismático de una criatura de pecho se alzó el ayayayay más puro desde el oscuro ventanuco de un carrito donde unos padres sorprendidos portaban a un niño de no más de dos años. Emulando el dardo impreciso del cantaor rebajado, alzando su pulmonería infantil sobre la capota de su jardinera, hizo su saeta, su ayayaayay imitativo y fue así su primera palabra pública en el ágora no el chapurreado llamado a la "mamá", sino una flecha legítima, una saeta de amor purificado que como un gorrión alzó su vuelo y fue halcón en el pecho de la Hija de su Hijo. 

Y un clamor de pañuelos blancos, como aquellos de Manuel Torres, se alzó sobre los reflejos de plata de la calle Arfe, custodia del milagro de una saeta infantil.

Lunes Santo

viernes, 29 de abril de 2022

Tomás Pavón


Y aquí sigo, conmocionado y yerto, dos meses después...

La belleza del canto -del cante- de Tomás Pavón (el hermano de la Niña de los Peines para los candiles neófitos como yo) es de esta clase de prodigios o apariciones (leer a Rilke o a Borges, escuchar por primera vez Las Pasiones de Bach) que uno apenas esperaría encontrar ya en la vida...
Si aún conservara uno alguna prevención en torno al casticismo del cante esta se ha derrumbado con la escucha de estas menos de veinticinco grabaciones portentosas.
Puedo decir, poniéndome flamenco, que esta voz ha producido "eine erschütterung in meiner natur" (un shock en mi naturaleza) como dijo Goethe tras su lectura de Propercio.
He sabido luego que Lorca, lo cuenta su hermana Isabel en sus memorias, escribió "Bodas de Sangre alternando obsesivamente la escucha de un disco de "La pasión según san Mateo" de Bach y otro de Tomás Pavón.
No se trata -no incurriríamos en ese error nuevamente neófito- de reivindicar todo el mundo flamenco y sus aledaños con la fe de los conversos.
Se pasarán estas fiebres, como tantas, y seguramente permanezca el cante inaccesible y críptico para mí que no tengo la llave misteriosa.
Se trata de constatar el milagro de este canto, de este cante, cuya pureza, vibración, estremecimiento está hecho del mismo metal que el de las trompas de los coros celestiales, porque un ángel de Rilke habitaba en su garganta.



viernes, 22 de abril de 2022

Inauguración del Pasaja JMJG-P en el Colegio Julio Coloma

Aquí el audio del evento:

https://drive.google.com/file/d/1kzTfk7onPHPz35kaHojdTT3jwkQfOMcu/view?usp=sharing


Gracias a los profesores, padres y alumnos del inolvidable CEIP JULIO COLOMA







lunes, 18 de abril de 2022

Dietario de Semana Santa 2022 (I)

Domingo de Ramos

A lo lejos, ya desde San Esteban, por toda la calle Águilas se escuchaba un murmullo creciente, un retumbar de tapias antiguas y balcones becquerianos, pero no eran tambores ni cornetas, a esa hora de la tarde no pasaba ninguna cofradía, ninguna cohorte de legiones romanas por el viejo decumano de Híspalis. Llegados a la plaza de Pilatos, donde se asienta desde hace más de cinco siglos la réplica a escala real de la jerosolimitana mansión de Claudia Prócula, atisbamos -bajo el arco y el candil que enmarcan toda felicidad en perspectiva- el origen acuático del ruido. Rugía la luz, tronaba contra los cantiles toscanos del Palacio de la casa de Medinaceli, allí la primavera rebosaba y era un Iguazú, un Niágara, una catarata Victoria, una victoria fucsia de la luz. Sobre la explosiva espuma de la buganvilla que desbordaba su cauce en rápidos de rosas, malvas y glicinias, amarrados a una canoa de incienso y cera, avanzamos a trompicones por el cañón -altos muros de alcázares y conventos- que era ahora la calle, rumbo a la ensenada de aire y árboles altos de la plaza de la Alfalfa.


martes, 12 de abril de 2022

Historia social del flamenco

A Federico Calderón y Lutgardo García Díaz, en el tabanco cabal del Whatsapp.


Triana

(Debla, Tomás Pavón)

"Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y caña brava construidas a la orilla de un río..."

 CIEN AÑOS DE SOLEDAD. Gabriel García Márquez.

El sol asciende a golpe de martillo,
nace en la fragua y muere cada día
en el carbón de hielo de la noche.
 

El almuédano anuncia sobre el yunque 
la creación del mundo en esta orilla 
apartada del mundo, veinte casas

de barro y caña brava construidas,
por una estirpe antigua y errabunda
que conduce los muertos a las aguas.

Aislados por la bruma y el zodíaco
en torno de un candil lloran su pena,
siglos de soledad y soleares.

Hay lágrimas de bronce en la bandurria
hecha de jarcias y maderas pútridas
del galeón español de la ribera.

La niña de Santiago murió ahogada,
como una flor de loto sobre el Ganges
y en el inmenso mostagán (*) del cielo

se ordenan los espacios infinitos
que surgen de este disco de pizarra
y otra vez hay pan nuevo en los alfares.

(*)vino, en caló (Cfr. Modesto Lafuente, "Un bautizo de gitanos", 1841)

Triana, Emilio Sánchez Perrier (1890)


miércoles, 6 de abril de 2022

Rito y geografía


Estas incursiones mías -más hondas que de costumbre- en el misterio de lo jondo.

Tan bien acompañado por amigos de afición suprema (Fede Calderón, Lutgardo García...) y escritores de supremo saber (Félix Grande, Caballero Bonald, Fernando Quiñones).

Visionando en veladas de cabales y cuartitos ese retablo prodigioso, ese documento antropológico único que es RITO Y GEOGRAFÍA DEL CANTE.
Con la voz de José María Velázquez Gaztelu resonando en mi cerebro como una traducción de Punset.
No son sino una indagación, una más, para hallar la vena y el pulso de esta tierra misteriosa de la baja Andalucía.
Como los físicos buscan anudar en una sola todas las teorías de fuerzas, todas las mecánicas gravitacionales y cuánticas, así persigo estos días, la TEORÍA DEL TODO, la teoría del toro.
La fusión de tauromaquia, cofradías y cante sobre el agujero negro del compás de la Atlántida.



martes, 5 de abril de 2022

Cuaresma: el tiempo del alma.

Audio del coloquio:

PINCHA AQUÍ:

https://drive.google.com/file/d/1-78xbrhsXcHS24THgvC3ZIIK4thVBnm0/view?usp=sharing


Imagen: José María Jurado y José Luis Trullo. 
Fotografía de Pepe Morán

miércoles, 30 de marzo de 2022

Otro milagro de la primavera


El rigor de la canícula sevillana me hizo desistir de mi colección de orquídeas, ni espacio, ni tiempo -sobre todo tiempo-, tengo para un invernadero.
Las compro, sí, mientras están en flor y luego el tiempo -el climático- las desahucia.
No ha sucedido así con esta maravilla.
Pasó, sin esperanza, a la intemperie del balcón y -con no poco sufrimiento botánico- se aclimató cómo pudo, retornando hacia la selvática orientación colgante de su familia.
Pero, aunque diera hojas, lo suyo era la mera subsistencia darwiniana.
A veces las orquídeas florecen tras décadas si se dan las circunstancias -el invierno ha sido benigno- otras veces lo hacen a la desesperada, cuando reciben el biológico aviso de que ya la muerte acecha.
No he cuidado mucho este año el balcón, solo lo justo en términos de riego, ni siquiera de abono, y por eso comparecen este año en el muro de FB y en el angosto muro de mi jardín, menos flores.
Pero doy por bien empleada esta ausencia de cuidados que ha devenido en esta prodigiosa floración al cabo de tres años.
Esto es solo el principio, se anuncian muchas flores en sus tallos.
Será, por unas semanas, nuestro valle del Jerte en el balcón, nuestra Flandes florida, nuestra jungla tropical, nuestra pequeña y colgante Babilonia.
El triunfo de la belleza que es el triunfo de la vida.
Mi corazón espera con Machado, también hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.






jueves, 24 de marzo de 2022

Titanes de uranio

Encerrados en el Tártaro, los Titanes, los dioses primordiales, pueden emerger en cualquier instante del inframundo y provocar la destrucción de la tierra, lo primero lo dice Hesíodo en la Tegonía, lo segundo es un leit motiv clásico de las películas de catástrofes.

Casi todas las cosmogonías tienen su apocalipsis, su Ragnarök, su Ocaso de los Dioses, su agujero de ozono (en este ya no cree nadie), su cambio climático, su volcán sanchista. 

En las películas el fin del mundo suele anunciarse con un pequeño temblor en la caja de Pandora que custodia a los titanes, con un crujido en una placa de hielo polar, con un temblor de tierra que sacude el polvo de los siglos (no el de Tinder) y hace aparecer a los dioses primigenios armados hasta los dientes, prestos a desentumirse.

Ese temblor se produjo hace cuatro semanas.

Nos habíamos olvidado de ellos, sepultados bajo minas de sal, apostados en remotas lanzaderas siberianas, hundidos en las fosas submarinas... Congelados en los estertores de la guerra fría. Pero ahora algo ha hecho temblar el cerrojo y ha sonado un crujido en el arca de la alianza que alberga los misiles nuclerares.

En estos treinta años en que nos habíamos olvidado de ellos han evolucionado mucho, no es ya que sean miles de miles las ojivas atómicas las que pueden despertar, como los guerreros de Siam en las pelis de serie B, es que ya no les hace falta ni ser apuntados, de lugar en lugar y tiro porque me toca, están programados para ir rebotando y dejando su hecatombe en cada ciudad hasta  lograr la destrucción total, sin paliativos. ¿No ves que llevan Googlemaps y GPS?

Dejemos lo pavoroso y volvamos a lo mítico.

¿No es fascinante que toda la estructura política, comercial, económica y moral del mundo esté cimentada sobre los pilotes de las ojivas nucleares? 

No es Atlas quien sustenta el planeta sino la piedra de Uranio, la última razón metafísica del ser, los titanes ante cuyo altar hacemos sacrificios ucranianos para no irritarlos.

Cuando una civilización del espacio exterior llegue a este mundo -huyendo de su propio Ragnarök-acaso solo encuentre las lanzaderas intercontinentales, mirando al horizonte impertérritas como efigies de la Isla de Pascua.

-¿Así que estos eran sus dioses? - se dirán- Pues para este viaje intergaláctico no nos hacían falta alforjas. 

-¿Y ahora qué, hacemos, capitán?

-Tú despega, Manué, y tira para Alfa Centauri, que gente más tonta que esta no vamos a encontrar en la galaxia.




martes, 22 de marzo de 2022

Audio (Pelléas y Mélisande, mesa redonda)

 Pincha aquí

Pelléas et Mélisande

Pelléas et Mélisande

O la vacilación entre el sentido y el sonido

[Palabras pronunciadas en la mesa redonda en el Teatro de la Maestranza el 21 de marzo de 2022]

¡Ya nunca podré salir de este bosque!”, son las primeras palabras de Golaud antes de encontrar a la enigmática Melisande arrojando su corona a un arroyo. Apenas unos compases antes, un oscuro y misterioso motivo de chelos, contrabajos y fagotes, con remotas reminiscencias del Tristán wagneriano, habrá irrumpido rompiendo apenas la penumbra de la escena con sus irisaciones cromáticas, “érase una vez”, parece querer decir la música.

¿Pero qué bosque es este, de qué reino? El Reino de Allemonde, es decir,  de más allá del mundo, es un espacio simbólico cuyas fronteras son las infinitas fronteras del alma y cuyo gobierno rigen solo las leyes de la belleza y la pasión.

Bienvenidos al país de la evanescencia, de la sutil insinuación, de la sugerente ambigüedad. Bienvenidos a esta contienda entre la sombra (personificada trágicamente en Golaud) y la turbia pero radiante claridad de Mélisande y su Pelléas  

Bienvenidos a los dominios hipnóticos de la conciencia, a esos espacios misteriosos que separan con su gasa becqueriana la vigilia del sueño. Bienvenidos, en fin, en su día, a la poesía.

Este bosque que rodea el castillo, las grutas, las fuentes, los acantilados por donde se extravían los personajes de este drama lírico sobre la obra del poeta simbolista belga Maurice Maeterlinck, es la misma selva que aparece en el soneto de Baudelaire, “Correspondencias”. Dice Baudelaire:

La Naturaleza es un templo

donde a veces se escuchan las confusas palabras

y el hombre se encamina por bosques de símbolos

los perfumes, colores,sonidos se responden.

El lenguaje se hace insuficiente a los poetas y es preciso acudir a las correspondencias, donde las palabras aumentan su significado ante el riesgo de perecer en el silencio. Esta insuficiencia del lenguaje fue experimentada por todos los grandes poetas del simbolismo, de Maeterlinck a Rilke, y alcanzó dos décadas más tarde su solución filosófica en el Tractatus de Wittgenstein: “De lo que no se puede hablar es mejor callar”.

En sus estertores finales Melisánde dirá: “Yo misma no comprendo muy bien todo lo que digo,No sé lo que digo...No sé lo que conozco...”

Preguntado así Debussy por su intención al componer la música de Pelleas afirmó: “he querido ir allí donde las palabras son incapaces de expresar”. Si Wagner había designado las óperas de la Tetralogía como “dramas musicales”, Debussy consigna su Pelléas, como “Drama lírico”. La innovación de Debussy, fue la invención de un nuevo recitativo en el que una imperceptible melodía se hace uno con la prosodia de un texto como el de Materlinck, profundamente poético. El director alemán Michael Boder describe así la naturaleza del canto debussiano: los cantantes han de volverse peces y cantar desde dentro de la pecera sonora que conforma la orquesta. Si Paul Valéry, uno de los grandes poetas simbolistas que junto con Mallarmé influyó en la formación artística de Debussy había afirmado que la poesía es la vacilación entre el sentido y el sonido, en “Pellés y Mélisande” esa vacilación se resuelve en la unidad de un canto continuo.

Tras la hermosa azaña de Debussy la única alternativa es el gran silencio, ese “hermoso” silencio que precederá a la ruidosa pira abstracta y dodecafónica en la que las vanguardias dispusieron la destrucción de las artes. Pélleas y Melisande es la única ópera de Debussy, que aunque trabajó sobre “La caída de la casa de Usher” de ese otro precursor del simbolismo que fue Poe no llegó a concluirla.

Con Pélleas y Melisande, un drama místico e incorpóreo, vagamente nórdico y medieval  Maeterlinck alcanzó un éxito rotundo. El hermético nombre de Melisande procede de las antiquísimas leyendas carolingias francesas que en forma de romance pasaron también a España y que comparecen en el cervantino Retablo de Maese Pérez, musicado por ese gran admirador de Debussy que fue Manuel de Falla, quien hallaría una especial felicidad en revivir a la Melisendra quijotesca.

Consta de cinco actos y quince escenas en las que se nos narra un triángulo amoroso entre dos hermanos Pelléas y Galaud, y una misteriosa muchacha aparecida en el bosque simbólico, Melisande. Hay, además, dos o tres personaje secundarios, Arkël, rey de Allemonde, un rey anciano y neblinoso abuelo de los protagonistas, Geneviéve, madre de los hermanastros Pelléas y Golaud y el niño Yniold, hijo de Golaud de un matrimonio anterior.

Vemos como en este cuento de hadas para adultos, me gusta mucho la denominación usada por el Maestranza para la promoción, todos los personajes guardan entre ellos una relación marcada por terceras ausencias.

Hacia 1895 Debussy ya había completado la escritura de la obra, pero solo abordó la orquestación en 1901 cuando la Ópera Comique compromete su estreno por la intercesión del compositor André Messager, su director musical y gran admirador de la obra de Debussy. A Messager, a quien las crónicas refieren dirigiendo la premiere con los ojos arrasados en lágrimas por la belleza de la partitura, debemos agradecer los preciosos interludios cuya urgente composición  solicitó a Debussy para agilizar los múltiples cambios de escena.

Hay división de opiniones sobre lo acaecido en el estreno el 30 de abril de 1902. Los maestros del Conservatorio de París prohibieron -sin éxito- a sus alumnos acudir a la representación. Richard Strauss afirmó que le parecía asistir a un ensayo a media voz. Por su parte el siempre cáustico Saint Saens afirmó que no querría irse de vacaciones para seguir hablando mal de Pelléas. Ravel no faltó a ninguna de las quince representaciones. Lo cierto es que los periódicos de la época no recogen ningún escándalo, la obra llamó la atención eso sí de toda la Francia y colocó a Debusyy en el mapa de la creación europea.

Nos dice su biógrafo Stephen Walsh en su imprescindible “Debussy, Un pintor de sonidos”: “las críticas consistieron en acusaciones sobre la carencia de arias, la monotonía rítmica y melódica, la ausencia de danza, la falta de volumen sonoro y el uso de unas progresiones armónicas ininteligibles…” en fin todo lo que ahora tenemos como máximos valores de la partitura.

Hubo sí otra polémica, un si es no es cómica, que antecedió el ensayo, como fueron los insensatos intentos de Maurice Maeterlinck por detener la representación. Aunque estaba previsto que el papel de Mélisande lo interpretara la actriz y cantante Georgette Leblanc, amante de Materlinck, Debussy optó finalmente por la cantante escocesa Mary Garden. Desquiciado por la afrenta Maeterlinck acudió a los tribunales, que no le dieron la razón. Pero no quedó ahí la cosa, sino que acudió a las amenazas físicas. En los recuerdos de Georgette leemos:

“En una ocasión se marchó diciendo que quería darle unos buenos golpes… “para que aprenda a comportarse”. Al parecer Nada más entrar en el salón había amenazado a Debussy que se encontraba sentado tranquilamente, mientras madame Debussy, angustiada, se abalanza sobre su marido con un frasco de sales. Materlinck no dejaba de repetir que todos estos músicos son unos desquiciados y unos enfermos”

Tan poco ejemplar actitud de un autor que sería Premio Nobel el 1911 y  cuya obra aún permanece viva - no tanto su teatro- sobre todo la maravillosa “Vida de las abejas” o “La inteligencia de las flores”, uno de los libros más hermosos que jamás se hayan escrito, se completó con una carta a Le Figaro, en la que deseaba, dos semanas antes del estreno, su fracaso y que este fuera “rápido y estrepitoso”.

El caso es que, a pesar de deber no poco de su gloria y perdurabilidad literaria a la composición de Debussy se mantuvo en sus trece hasta 1920 en que, muerto ya Debussy y separado de Leblanc, por fin accedió a verla en Estados Unidos. A la salida sin embargo no quiso hacer declaraciones, su mujer vino a decir a los reporteros: “compréndanlo, a él no le gusta la música”.

Cabe pensar, que seguía el aserto de Wittgenstein, sobre aquello de lo que no se puede hablar es mejor callar, como ya me voy callando yo.

Sabemos sin embargo que en una carta a Mary Garden Materlinck se decía, “me juré a mi mismo no ver nunca el drama lírico Pelleas y Melisande, ayer violente mi voto y soy ahora un hombre feliz, por vez primera he comprendido mi propia obra”,

Comprensión que debemos a la inefable e imperecedera música de Debussy donde el sentido y el sonido entraron en comunión.




viernes, 18 de marzo de 2022

Mi Lvov



Hoy estoy muy (más) triste por la guerra: han bombardeado mi ciudad.

Sí, mi ciudad, porque las ciudades de papel, memoria y tiempo son más reales que las de ladrillo y hormigón.
Por las calles de Lvov, Lviv, Lemberg -todos los nombres de Leópolis-, he paseado muchas mañanas y tardes con los poetas Adam Zagajewski y Zbigniew Herbert, que en mis estanterías de literatura eslava (polaco, bohemio, yidis...) apenas están separados de sus hermanos, los grandes poetas rusos, por un listón de madera.
Yo me siento mucho más cercano a todas aquellas poblaciones del remoto y descuartizado Imperio Austrohúngaro que, pongo por caso, a las comarcas suprematistas de Lérida o Gerona... Por estos libros sé lo que en estos lugares más cercanos se ha vuelto hacer mal, lo que pudo evitarse y lo que nunca se evita.
¿Qué habría dicho y pensado o escrito Adam Zagajewski -quien hizo de la memoria y de esta tierra de cruce de fronteras- raíz sustancial de su literatura?
Su libro "Dos Ciudades" está dedicada al recuerdo de ese Lvov doméstico y familiar, ese paraíso perdido.
¿Y qué decir de esa maravilla que es "En la belleza Ajena" en cuya edición española figura una remota y preciosa estampa de Lvov?
¿Y Herbert?
Uno de los más lúcidos esclarecedores de la belleza en sus ensayos artísticos y un poeta impactante en la impugnación del dolor y la opresión que la bota soviética marcó en aquellas tierras.
Ambos dieron testimonio para que esto no se volviera a repetir.
En la fragilidad de sus palabras Leópolis/Lvov se alzará siempre incólume como faro desafiante a estos misiles criminales que alcanzan ya la frontera de Polonia, es decir de la OTAN.
Pero no pensemos en lo poco que valen las palabras, alguien pondrá este dolor por escrito y el mundo se redimirá por ello, como se redimía en las palabras de estos dos grandes poetas en polaco.
¡Ay, mi Lvov!

PS: Los amantes de la ciencia ficción y las paradojas no olvidarán que Lvov es también la ciudad de aquel excéntrico y genial escritor que fue Stanislaw Lem, quien probablemente fuera quién más y mejor tendría que decir y ser uno de los pocos a los que se podría acudir en busca de una solución.






jueves, 17 de marzo de 2022

Desatado


¿Se os dado el caso de que habiendo sido advertidos por algún amable ciudadano de que un cordón de vuestros zapatos esta desatado y, en consecuencia, pudieras desplomaros en caso de pisarlo y tropezar, se os ha dado el caso, digo, de que desconocierais previamente esta contingencia, de que no fuerais tan plenamente conscientes del suceso, tanto que no habíais llegado a repararlo por considerarlo si no innecesario, acaso inconveniente o irrelevante, habiendo asumido todo el riesgo en plenitud de facultades?
Quiero decir, ¿se puede verdaderamente ignorar que el cordón está desatado y en qué justificadas circunstancias en caso de respuesta afirmativa?
En mi opinión no, quien lleva el cordón desatado es porque quiere y en consecuencia, la supuestamente amable indicación, ¿no os parece que tiene más una intención de reconvención moral y que lejos de preocuparle a esa vieja o viejo del visillo o visilla vuestra integridad física lo que lo motiva es vuestra integridad moral, ese pellizquito monjil y la íntima satisfacción de ver vuestro jardazo, al que dado el caso acudiría para proclamar la consuetudinaria filípica: "¡te lo dije, te lo dije, lo llevabas desatado!"?
Yo he decidido simplificar y lo que hago, para tramitar brevemente el expediente, es darles las gracias y obedecer, porque no es otra cosa lo que los satisface , y así puede uno evitar la escalada del conflicto, agacharse ante el profeta de la corrección formal y hasta la próxima.
Antes no, antes yo era joven y lo discutía todo, todo lo más decía que ya, que ya, que gracias, que ya lo sabía. Con la edad comprobé que se termina antes obedeciendo, que reactivando el nudo gordiano que dio origen al conflicto, el perpetrador de la amenaza se viene abajo, se queda sin su potrillo de tortura.
A estos inquisidores de barrio también se los distingue por estar a la caza y captura de quienes no dan los buenos días, usando la técnica más vieja de la raza, que consiste, precisamente, en no darlos (o hacerlo muy bajito) para lanzar acto seguido la fatwa al viandante que se aleja: ¡¡Maleducado!!
Yo antes me volvía, ahora sigo adelante, porque es más práctico y ya se resolverá el duelo en otro mundo.
No es esta una cuestión baladí y por eso la estamos tratando con profundidad, porque implica los conceptos del libre albedrío y los de superioridad e imposición de la moral, así como el de la bondad y el principio categórico kantiano y la duda cartesiana, expresada en estos términos de andar por calle:
¿Se ha o no se ha de avisar a alguien si lleva el cordón de los zapatos desatados?
Y quien dice un cordón, está diciendo, claro, un verso cojo, un adjetivo impreciso, un mal sinónimo o una concordancia en un borrador, que como tal, a nadie habíamos dado a leer, o cualquier imperfección que llevemos a gala, no porque la desconozcamos, sino porque ya habrá tiempo de subsanarla y no es la hora.

miércoles, 16 de marzo de 2022

Fuego y dolor sobre Ucrania


Vládimir se arrancó la máscara de nieve
y, bajo el rostro gélido de esfinge,
hielo y basalto gris de Leningrado,
surgió la faz mogola de la momia
que eternamente hiberna junto al Kremlin
en su mastaba roja hecha de sangre.

-Yo soy tu padre, escucha bien, Ucrania.
Voy a partir tu cráneo con mi cetro,
voy a quemar tu trigo con mi hálito,
voy a enviarte el fuego y el dolor.

Y el padrecito Stalin sonreía
y el buda Mao leía sus poemas
al oído infinito de Neruda.

(Y vio Marx que era bueno).

Con el cráneo de Ucrania entre las manos
el osezno de Osetia se pasea.
Ser o no ser, tamborilean sus dedos
huesudos entre ojivas nucleares,
la garra que acaricia el botón último.

(Al otro lado del océano
Uncle Sam se afila a los colmillos,
saca lustre a la estrella
de sheriff de la Otan)

Pero ahora retumban los morteros
la sirena de sangre en Mariupol,
y Gernika era un cuadro de Picasso el rojo.

¿Repicarán de nuevo las campanas
de Kiev sobre las fábricas y el Dniéper?

¿Volverán a reír los grandes girasoles
sobre un amanecer azul dorado?

Fuego y dolor, la lluvia sobre Ucrania.

IMAGEN: Una oración por Ucrania, by Paloma

lunes, 14 de marzo de 2022

Estar en las nubes


Galopamos hacia un modelo económico y social en la nube.
De la misma forma que hemos delegado toda nuestra actividad cultural a los operadores de la red, habiéndonos desprendido de los innecesarios CDs y DVDs, paulatinamente nos iremos desprendiendo de todo lo tangible.
Seremos pobres, más pobres que nunca, pero con acceso a un universo infinito y CONTROLADO (este es el quiz de la cuestión) de recursos.
Toda la riqueza será social o estará socializada, como pasa ya con las redes o youtube.
Y lo mismo que puedes descargarte un archivo de música te “será permitido” descargar un código que te dé acceso a un viaje, cuando no a la comida, que ya puede ser racionalizada desde Amazon.
Lo que tienes en la nube, ahora, y lo que tendrás, no es tuyo, porque las nubes se volatilizan como el gas ruso.
Quien maneje los hilos de tu conexión controlará -lo está haciendo ya- tu vida, tu pensamiento y tu conciencia.
Las bibliotecas, las Iglesias, los museos, los campos cultivados y todas las reservas estratégicas (de la ganadería al pescado) son los baluartes de la civilización. Lo único que puede ofrecer resistencia a la dilución de la nube.-
Siguiendo con el símil energético (pero de punto gordo eso sí) las bibliotecas serían las centrales nucleares que ha perdido Europa para autoabastecerse o, mejor, las reservas de oro.
Pensad esto bien, no es ya solo que el dinero no exista -hace mucho que dejó de existir- sino que avanza un modelo de moneda digital, cuyo prefijo cripto no debería ocultar el hecho de que lo que uno “tiene” está ahí a la vista de todos, dispuesto a la socialización y la devaluación.
La pandemia ha acelerado el proceso de maduración tecnológica y ahora con la guerra y la crisis económica se avanzará lo que resta en el modelo moral.
Lo que llamamos sucesos ya no lo son tal, son experiencias colectivas, viralizaciones, memes de la experiencia que terminan por apartar la vida real, la economía real del pensamiento.
La acción más radical y liberal que hoy puede acometerse es apagar el adminículo que en breve será nuestra única posesión física -eso sí, cedida por el estado o la mega empresa, que son lo mismo- el teléfono hiperconectado.
Es verdad que con un botonazo se puede acabar el mundo como lo conocemos, pero no es menos cierto que apagando el teléfono, se acaban la guerra y la pandemia.

Muere el miedo.
Leer, pasear o conversar, ajenos al tráfago de las redes, son hoy las formas supremas de revolución.
Quien lee o medita es ahora el escriba que iluminando pergaminos en su escriptorium salvó a la civilización cristiana y griega de las tinieblas de la edad oscura.
Y la oscuridad avanza, primero como bruma y luego como niebla.
Mañana la oscuridad estará en la nube.

JMJ, idus de marzo de 2022.

Procedencia de la imagen: LA NUBE.

 
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