miércoles, 11 de septiembre de 2019

Alfa y omega

Cuando el evangelista escribe que “en principio era el verbo” lo que está queriendo decirnos es que no empieza el tiempo -que no ha podido empezar-, sin la palabra. Dicho de otro modo, no existe la historia, existe el relato de la historia, cuando ese relato carece de fuentes o se asoma a lo ignoto, no es relato sino mito.Y a la mitología, más o menos científica, pertenece toda la prehistoria, todo el tiempo anterior al registro escrito cuya magnitud apenas podemos calibrar pero que se alza a nuestra espalda como un abisal agujero negro, como un magma de oscuridades infinitas desde el centro de la gruta.

Visualicemos ese vacío de tiempo, ese horror cósmico del que apenas hay fósiles y accidentes geográficos, por simplificar supondremos que la historia escrita de la humanidad es de 7.200 años, si traducimos estos años a segundos, nuestro tiempo histórico sería de 2 horas, de las que apenas 45 minutos serían los dos milenios últimos después de Cristo.

Mira tu reloj, cada segundo es un año, tu contribución, tu participación en esta historia del tiempo no es menor, se te ha concedido una media de entre un minuto (60 años) y minuto y medio (90 años) para participar de la historicidad. Eso sí, el minuto y medio pasa volando y en dos horas pueden pasar muchas, muchísimas cosas (guerras, hambres, revoluciones), pero no necesariamente significativas, pues sigue siendo un tiempo muy corto.

Comparemos.

Los restos del Homo Antecessor de la sima de Atapuerca, que ya fabricaba armas y poseía presuntamente pensamiento simbólico, tienen una antigüedad de un millón de años. Sabido esto volvamos al reloj y rehagamos nuestras cuentas, ¿cuántos días son un millón de años si cada año es un segundo, es decir, cuántos días son un millón de segundos?

Aproximádamente 12 días, 12 días en los que tu vida solo cuenta o contará un minuto, 12 días en los que de las primeras tablillas de Mesopotamia acá apenas han pasado dos horas.

¿Y qué ha sucedido en estos últimos once días y casi veinte horas de la humanidad? No hay respuesta, porque no hay palabra escrita y sin palabra no hay tiempo, pero esta es solo la punta de un iceberg mucho mayor.

Los primeros restos de homínidos aproximadamente humanoides, la tan famosa madre universal, Lucy la Australopiteca está datados en 3,5 millones de años, es decir, unos 42 días de antigüedad en nuestra escala y a una distancia tan larga como todo un mes hasta Atapuerca.

¿Un mes? Si una generación de aquellos antepasados tenía una duración media de 20 años, esto es de 20 segundos en  nuestra escala, podemos estimar que desde Lucy hacia nosotros se han sucedido 175.00 antepasados, 175.000 abuelos de los cuales sólo 300 habrían podido conocer la palabra escrita, apenas 100 en los últimos dos mil años.

Enfrentemos ambos grupos los 300 nietos y los 175.000 abuelos uno detrás de otro, dándose la mano como recordaba Margarite  Yourcenar que era posible alcanzar al imperio romano con apenas 20 abrazos.

Convirtámoslos ahora de nuevo en seres de carne y hueso, ¿qué enorme oscuridad la nuestra, no? ¿Qué terrorífica sombra inmensa? No sabemos nada de ellos.

Son una sombra que nunca existió sin dejar de haber existido porque carecemos por completo de sus registros, más allá de algunas pinturas rupestres, solo hay la nada.

He aquí la importancia de la palabra porque con ella irrumpe la memoria histórica de la especie, pero ¿qué decir de esa otra memoria, la animal, la genética? ¿Cuál de ambas pesa más en la configuración del hombre?

¿Y cuánta muerte acumulada en las albardas? ¿Cuánto dolor? ¿Cuánto éxtasis?

Cuando miro a nuestra especie con estas cuentas por delante me parece evidente que ha de ser necesariamente religiosa, en el plano tribal, desde luego, pero en el plano de la revelación también, la palabra que hace el tiempo se hace necesariamente Palabra Sagrada, Profecía.

Solo mediante el sentimiento religioso, es decir mediante la palabra se puede conjurar la maldición del tiempo, de esa otra palabra que se llama Muerte.

Y esta condición religiosa de la especie conduce o ha conducido, también por la palabra, al nihilismo existencial y ético lo que nos lleva a la paradoja de que la ciencia o la filosofía pudieran imponer al hombre una realidad que no existe en su naturaleza, dicho de otro modo, puede pretenderse y aun demostrar que la divinidad no existe, pero no se puede desalojar de la mente la creencia en la divinidad sin mutilar o asesinar a la especie.

Más simplificadamente, negar a Dios sería negar la condición humana, con independencia de su existencia o no.

Esta es la razón por la que no abundan los ateos, la fe de los agnósticos es la misma fe que la del hombre primitivo y no difiere demasiado, salvo en los aspectos morales, de la fe de un católico o un musulmán.

¿Es pues la divinidad un constructo del hombre o de la especie? No, más bien una característica esencial de la misma naturaleza humana y por eso acierta el escritor sagrado cuando en su inspirada intuición proclama la semejanza entre el hombre y Dios.


La cristianización de la religión implica un paso más en esa identificación sagrada del plano humano y divino, pero también una mayor conciencia de la temporalidad, de la Palabra (“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y Dios era el Verbo.” ) y por eso si la Historia nace con la palabra, es perfectamente lógico y aún científico que la ahora llamada "era común" haya puesto el contador a cero con Cristo.


Lo dicho hasta aquí pudiera parecer redactado desde coordenadas terrenales, naturalistas, existenciales, evolutivas, y es posible que sea así, pero no solo. Lo que ha motivado este escrito es el binomio tiempo-palabra y la gran ausencia de tiempo a nuestra espalda.

Porque, ¿de dónde vino la palabra?

¿Necesita la palabra el animal? ¿La necesitaba Lucy?

La existencia de la divinidad se afirma en la existencia de la palabra escrita, porque la palabra es ajena a la especie, apenas dos horas en la larga cuarentena del hombre.

¿Y de dónde procede la Palabra? ¿Está en el tiempo o fuera del tiempo?

Yo creo, pero solo lo creo, que la palabra (también llamada música, matemática, inteligencia universal) estaba antes y lo estará después, y que eso es lo que quiere decir el mismo evangelista cuando Dios afirmaba por su boca, que era el Alfa y el Omega.

El principio y el fin.

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Rembrandt, El Sacrificio de Isaac

martes, 20 de agosto de 2019

Concierto nocturno

Tejen las manos
sobre el telar del arpa
la melodía.

Cuatro de la vida literaria

(1) Ningún poeta es tan bueno como cree ni tan malo como creen los otros poetas.

(2) Los libros ya no se escriben para ser leídos, ni siquiera para ser escritos, ni siquiera para ser presentados: se escriben para ser fotografiados.

(3) La crítica más negativa es siempre el silencio, pero el silencio es, sin embargo, lo que en más evidencia deja a los críticos.

(4) Antes para triunfar en la poesía española lo mínimo que se estiraba era tener un premio Adonais. En cambio ahora lo que prima es ser un Adonis.

Pero qué malos somos

A menudo se afirma, ingenuamente, que la sociedad española es mejor que sus políticos, quienes no por casualidad dimanan de esa misma sociedad.
Yo no lo veo así.
La sociedad española, cuando se manifiesta en grupos heterogéneos, es decir, círculos sociales, amistosos, de trabajo etc. es tremendamente tolerante y transmite una realidad de convivencia aparentemente muy sana.
Pero esto no es más que la segunda vuelta que le hemos dado a la natural envidia e hipocresía ibérica para no demenciarnos.
Es mera diplomacia, hoy por ti, mañana por mí: lo que ahora viene siendo empatía.
Pero, honestamente, piensen en un grupo de españoles con ideología afín, la que sea, el impulso cainita es atroz.
Todos nos hemos visto en esas, barbarizando contra el rival, porque no está presente.
Como no está presente en las redes sociales que rezuman este odio tan español.
La sociedad española no es buena, no sé si hay, por otro lado, alguna que lo haya sido, sí me parece, sin embargo que las personas buenas en España lo son en grado excelso y que las malas, a menudo, al menos tienen su gracia.
Y por ahí nos vamos a salvar.

Madagascar

A la hora tibia del amanecer, cerca del punto de rocío, es más intenso el perfume de las flores. Indescriptible me ha resultado el aroma de este jazmín de Madagascar que es la primera vez, tras dos años, que nos florece en cautividad.
Glorias del verano, que decía ayer.

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App Face

Siempre es un misterio cómo y sobre todo, en qué instante, se produce una disrupción tecnológica, quiero decir, en qué momento de la historia se es consciente de haber pasado de una etapa a otra, normalmente, como Fabrizzio del Dongo en Waterloo, no nos damos cuenta; pero en el caso de la App de envejecimiento adelantado ha sucedido algo parecido al otro gran cambio que fue el del Wthasapp y en un tiempo ciertamente mínimo.
No es ninguna tontería, aunque llevemos décadas usando phtoshop, lo que la herramienta nos ha propuesto. Si volar con alas es imposible, pero aprendimos a volar con aviones, ahora hemos dado un paso muy importante en los viajes en el tiempo.
Y como dice mi amigo Luis Losada un paso hacia el conocimiento de nuestra decrepitud y muerte.
Hace décadas nos reíamos de nuestras fotos de jóvenes, presumíamos en algunos casos de no tener pasado en instagram a diferencia de los milennials, bien, pues ahora -muera uno en la juventud o no- ya tiene su anciano futuro ante sí.
Sobre Rusia hablaré en capítulo aparte.

Rus app

Para denigrar un producto de consumo digital la moda está en decir que es ruso, aunque todo lo que tengamos sea chino o trumpamericano.
Aunque algunas cosas de la Rusia de Putin no me gusten, particularmente los tics soviéticos, los rescoldos comunistas, hay que reconocer que el contrapeso que esta fuerza inmensa, material, espacial e intelectual hace en el mundo es más necesaria que nunca.
De ahí está llegando el pensamiento fuerte y la batalla ideológica contra la corrección política.
De ahí la recuperación de ciertos valores morales a los que Occidente hace mal en renunciar.
El alma eslava es de las más altas, singulares y sublimes del mundo y existe, yo la tengo, una gran afinidad entre el idealismo ruso y el idealismo español.
Así que sí, la Face App es rusa y ya tienen los rusos nuestra cara, pero ya antes tenían nuestra alma, como el comerciante de almas de Gogol, porque la Santa Rusia es la patria de Tolstoi, de Dostoievsky, de Pushkin, de Turgeniev, de Alekhine, de Chejov, de Borodin, de Chaikosky, de Rimsky Korsakov, de Kárpov, de Korchnoi, de Glinka, de Chagall, de Kandinski, de Ilia Répin, de Solzhenitsyn, de Paulov, de Mendeleiv, de Marina Tsievitava, de Anna Ajamtova, de Pasternak...
Larga vida al Santo Rus de Kiev.

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IMAGEN: En San Basilio, Moscú, año 2003.

El viejo mundo

Creo que al mundo le vendría bien reconstruir el viejo armazón monárquico y católico, el que está intentando levantar Rusia, el que prosperará en Irán en unas décadas.
Ni el individualismo trumpista americano ni la colectivización comunista asiática permiten el libre discurrir de las ideas.
Veo a los más "progresistas" visitantes de este muro llevándose las manos a la cabeza, pero lo que estoy proponiendo es un escéptico telón de fondo.
Solo en un marco conservador prosperan las ideas progresistas, ya sean liberales o comunistas, la magnanimidad y censura social de los régimenes conservadores son un cortafuego para los totallitarismos de toda índole, y la escasa resistencia revolucionaria, permite tanto la lucha obrera como la usura capitalista, porque luchando contra algo, la progresía hay que ganársela, es como se hace fuerte una idea.
Pienso que este marco, bajo la especie de la insuficiente democracia cristiana es a lo que aspiraron los padres de la Unión Europea, sucede sin embargo que las democracias devinieron en el estado del bienestar sin un contrapeso de valor.
La crisis de valores es, antes que nada, una crisis derivada de la ausencia de referencias.
Las mejores inteligencias de mi generación, la que todavía coincidió brevísimos meses con el régimen anterior, la que hizo la EGB, han quedado apartadas del espacio público, habiendo sido sorpassadas por polítcos que aún no frisan los cuarente años.
De forma que hemos pasado de Rajoy a Rivera y Casado saltándonos dos décadas.
(A PDRSNCHZ, que es algo mayor que yo, lo salgo de la ecuación porque sujetos así se dan en todas las generaciones, para no cargar la suerte diremos que solo hay una cosa peor que no gobernar para todos, que es gobernar para uno mismo.)
Los cuarentones y cuarentañeras hemos optado por desarrollar profesiones liberales, opositar y, en cualquier caso, por lo general hemos evitado incurrir en política, acaso porque el país funcionaba solo.
Ahora, cosas de la edad y del appFace nos hemos vuelto abuelos cebolletas y enarbolamos la bandera de los valores, de las ideas, pero estamos fuera, por edad y falta de compromiso.
No contábamos con esto, pero cuando nuestros hijos crezcan y lleguemos al medio siglo puede que nos tiente echar una mano para arreglar este desaguisado que es la política del márketing y la sociedad hoy.
Y como me paree que ya he dicho muchas cosas, etcétera.

Cuarenta

Deambular por Sevilla a cuarenta grados en julio y a las cinco de la tarde es una experiencia astral que muchos sevillanos de bermuda y aire acondicionado desconocen.
La ciudad queda velada por una calima neblinosa, la humedad caliente seca los pulmones y pareciera que anduviera uno cuarenta siglos atrás por un paisaje rural al que hubieran adherido construcciones rocosas y espectrales.
Solo por las hondas callejas de sombra, como ríos de frescor, hay un metafísico alivio que se ve aumentado espiritualmente por la soledad y vacío que apenas interrumpen los turistas.
Es como pasear por una noche blanca, una noche que fuera de día y, vacía la ciudad, ¡oh gran Sevilla! vemos más cosas, vemos más lejos y esto apenas pudiéndonos detener porque bajo este sol implacable muere el Guadalquivir y ha de hacerse uno mismo río.

La condición humana

Aunque no me resulte simpático coincido con Freud [reconozco que en este enunciado me he venido arriba] y no solo porque pronto me vaya a Viena, en aquello que de alguna manera todos sabemos o intuimos instintivamente y es que la raíz de todos los problemas espirituales del hombre es la sexualidad.
Es cuestión de solución imposible, tan perniciosa es la represión, como -aunque esto nadie se atreva a decirlo- la desaforada compulsión.
Si se repasa la historia de las ideas estéticas [esto es toreo por bajo y de salón] se verá´que con contadas excepciones (¿acaso Goethe el ser humano perfecto?) la mayoría de los creadores no han sido especialmente ejemplares en la gestión de sus pulsiones, recuerdo ahora a William Carlos Williams atribuyendo a su condición de mujeriego la escasez (que no es tal) de su obra poética o a Don Antonio Machado que dijo aquello de que la mano de Onán sabe mucho que ignora don Juan.
Esto por no hacer referencia hoy a Juan Ramón Jiménez, Dalí, Picasso o Buñuel, por no cansar a la audiencia con cuestiones conocidas.
En otros tiempos es claro que la falta de formación y represión conducían a situaciones dramáticas inaceptables, pero en estos tiempos de pansexualismo creo que la cosa no ha mejorado, sino al contrario.
Me parece que esto sucede porque, aunque se intente trasladar otra versión la sexualidad siempre tiene consecuencias sobre segundos y sobre terceros, más allá de la paternidad o su interrupción. Sospecho que los seres humanos, y esto por encima del tabú judeocristiano, están imposibilitados para encauzar la sexualidad con plenitud y buena prueba de ello son, por ejemplo, la masiva difusión de la pornografía -contra las que la izquierda no aplica el discurso de la opresión por temor a resucitar la censura y la derecha tampoco dice nada por temor a resultar mojigatos y en segunda derivada hipócritas- o el listado de las noticias más leídas, que siempre avergüenza.
No hay solución, se cuenta que cuando Moisés bajó del Sinaí dijo al pueblo de Israel, tengo dos noticias, una buena y otra mala, la buena es que los he reducido a diez, la mala es que el sexto no lo he conseguido quitar.
Pues eso: la condición humana, que no te engañen.

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Yesterday


YESTERDAY, es ñoña, muy ñoña, pero hay que verla.
Se constatan con esta película dos cosas, la primera de ellas muy interesante y es que el talento, el gran talento, es insuficiente para el triunfo, siempre hay que pagar un peaje fáustico siendo mejor, probablemente, no incurrir en el tropiezo de la fama.
La segunda, esta más bonita, es que en pocas ocasiones se ha dado el caso de que tan pocos hayan hechos tan felices a tantos y tantas veces. Los cuatro de Liverpool están en nuestra conciencia, van en el ADN del último tramo del siglo XX en el que solo se salvarán para la eternidad sus canciones, la música de R. Strauss, la de Gerswhin y Messiaen.
De todo el rockopop no quedará nada, lo mismo que en poesía del siglo XX quedarán en español Lorca, JRJ y Machado.
Mucha es desde luego la distancia musical y estética entre Los Beatles y Mozart y Beethoven, pero habría que remontarse a estos dos genios para encontar un caso parecido de ilimitada difusión de felicidad musical.
Tener a Paiul McCartney en el reino de los vivos, (bueno todos conocemos la leyenda del paso de cebras) es un privilegio como el de convivir en Viena con Beethoven.
Ojalá se quede con nosotros mucho, el día de su partida Yesterday, la canción, no la película, ascenderá a los cielos.

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La memoria más frágil

Cúmplense ahora diez años (y diez libros después) de mi primera comparecencia pública con un libro de poemas, escrito diez años antes.
Recuerdo lo muchísimo que me costó dar a la luz mi primer libro, no ha sido más fácil desde entonces, de hecho me parece que la autoedición de calidad o la edición en editoriales mínimas es el único reducto verdadero de la poesía. Pero al menos ya no parece imposible como entonces.
Curiosamente no me aceptaron entonces los poemas en prosa que escribía y que han salido este año en "Que por mayo era por mayo", diez años después. Alguna vez he comentado aquellos avatares que tuvieron a mi padre como providencial agente literario.
Está bien ir una década por detrás, envejece el vino, se mantiene uno joven y adquiere un perfil aleonado y DECADente.

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Mirando atrás

En los próximos días anunciaré, saldrá en septiembre, mi próximo libro de poemas, pero permitidme antes una mirada atrás al camino recorrido.
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Wien

Ya en Viena.
Nuestro hotel, frente al Instituto Químico, junto al Josephinum, es decir, la Academia de Medicina, en el distrito universitario, fue durante un curso el domicilio nada menos que de Kurt Godel, el genial matemático, el mejor amigo en Princeton de Albert Einstein.
Desconocíamos este particular, llegamos ya de noche, tras un vuelo demorado por las tormentas en Centroeuropa y nada más bajarnos del taxi nos recibió esta placa de mármol en el umbral del decimonónico Hotel Atlanta - techos altos, molduras, paredes forradas de tela, Belle Époque.
"Kurt Gödel 1906–1978
Der bedeutendste Logiker seiner Zeit wohnte hier als Student der Mathematik und Philosophie
vom 6.10.1927 bis zum 1.7.1928"
(Godel, el más renombrado lógico de su tiempo vivió aquí como estudiante de matemáticas y filosofía.)
Amanece muy pronto, pero no cabe duda de que esta luz brumosa, este tejado de pizarra y esta cúpula de bronce del Instituto Químico nos hablan del mundo de ayer.
Es imposible no pensar que un resto de inteligencia espiritual debe quedar aún en el lugar donde la mente más poderosa de su tiempo, y acaso de todos los tiempos, celebró las operaciones mentales más complejas que determinaron la imposibilidad de las matemáticas para representar la realidad, abriendo un sendero, nuevo y oscuro, equivalente a la mecánica cuántica, para interpretar el mundo de las ideas.
Ya estamos en Viena, quiero decir, en casa.
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Instituto Químico de Viena
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Placa en conmemoración de Kurt Gödel

Rococó

Este es el momento, o mejor, el lugar, la Sala de Piedra del Nymphenburg, residencia de verano de los Reyes de Baviera en que el rococó me alcanza el corazón.
La belleza supera siempre -cuando es verdadera como aquí- al estilo y aún diría que el estilo -cuando es verdadera la belleza y verdadero el estilo- la engrandece. Por eso siempre me ha parecido un error criticar la forma por la forma, porque no hay forma que no pueda ser habitada, por compleja que sea, por la más sencilla belleza.

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Múnich, 1 de agosto 2019

Ludwig

Los castillos, como a los poetas, es mejor no conocerlos y que brillen solitarios e inermes ante los paisajes abruptos de la tierra y el alma.
Previsiblemente de cerca todos decepcionan, como los poetas: los medievales, los verdaderos, no pasan muchas veces de un montón de piedras mal reunidas, los historicistas, como este de Neuschwanstein o los de Sintra, no pueden eludir su condición de mascarada o pastiche, su exaltación de lo kitsch.
Su camuflada y disminuida visión en un paisaje grandioso, concede a este mismo paisaje un carácter sublime, como lo haría una pergola de yeso en un jardín romántico.
Pasear por el interior de Neuschwanstein da una pena infinita, conviene aquí recordar el poema de Luis Cernuda ("Luis de Baviera escucha Lohengrin") o la política película de Visconti, y da lástima porque se evidencia cómo el esteticismo conduce a la esterilidad, a la nadería. Concebido como un santuario germano, wagneriano, sospecha uno internamente de lo mucho que habría de reírse por dentro el malvado Wagner mientras continuaba sacándole los cuartos, quiero decir los florines o los táleros, para construir su Festpielhaus en Bayreuth.
La historia ha absuelto a Ludwig de sus ensueños, porque su gran obra no es al cabo este castillo que millones de personas visitan al año, sino toda la última producción wagneriana, pasaba el otro día por la München StatsOper, y recordaba que allí se estrenaron Los Maestros Cantores, Tristán e Isolda, la Tetralogía.
Pagó un alto precio por ello, ahogado, asesinado o suicidado, tal vez asesino el mismo, en las frías aguas del Stanbergsee.
El precio de la delicadeza. Aún así no podemos olvidarnos de que toda la íntima ostentación decorativa de su castillo: frescos con leyendas germánicas, salones bizantinos del grial... es muy pobre artísticamente. Se inspiraba, parece, en las propias escenografías de las óperas wagnerianas, pero yo supongo que don Ricardo, aunque hijo de su siglo, también habría de chotearse de aquellos telones medievales, pues su inabarcable música solo es igualada aquí por el paisaje.
Miramos las montañas y los lagos, los castillos, los puentes, cataratas y desfiladeros, vamos por el reino de la magia, pero hay que huir de aquí, hay que abandonar todo esto antes de que los bebedores de cerveza bávara y pardos uniformes hocen en los bosques de la fantasía romántica con sus esvásticos colmillos de sangre roja y chorreante.

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Neuschwanstein, 3 de agosto de 2019

La ronda

Conocía la trama, claro, ya de por sí impactante, incluso al margen de su época, pero hasta ahora no había tenido oportunidad de acceder al texto en español de esta obra que con tanto éxito se representó durante las transiciones españolas, la de Madrid y Barcelona, que ahora sabemos que eran distintas.
A nadie puede dejar indiferente esta descarnada disección de la moral burguesa. En los últimos años Artur Schnitzler es uno de mis autores de cabecera, por la perspicacia con la que plantea y resuelve, sobre un marco siempre contenido de Belle Époque los más complejos y freudianos conflictos de eros y tánatos.
No pasa el tiempo por su obra y buena prueba de ello es que la celebrada película Eyes Wide Shut de Kubrik no es sino una transcripción fidelísima de la Traumnovelle de A. Schnitzler, porque la Viena del novecientos ya era la Nueva York del 2 000.
Son ochenta páginas de bellísima sordidez.

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Rosalía desantologada

En esta oportunista aunque elegante antología de Poesía escrita por mujeres de España, con la excepción, se nos dice, de Amarilis y Sor Juana Inés de la Cruz - excepción innecesaria o redundante pues que eran nacidas en territorios españoles y de española condición a todos los efectos como todas las provincias de América-, en esta edición decía, elaborada por Ana Gorría inexplicablemente no figura ROSALÍA DE CASTRO.
Debe de ser que no era mujer, ni española ni poeta porque en ninguna parte se justifica la ausencia, que pudiera ser arrastrada pues la editorial se hace "oportuno" eco de las antologías que la precedieron.
Quizá el caso de Rosalía rompe el discurso oficial sobre la desatención de la poesía escrita por mujeres, porque tanto JRJ como Lorca o A. Machado la ensalzaron e imitaron como patriarca de la poesía española con Bécquer.
Tal vez se ha pretendido camuflar el desatino bajo la hipótesis de que era escritora galaica, cuando, como todo el mundo sabe, uno de sus más importantes libros, "En las orillas del Sar", fue escrito enteramente en español o lo que venía siendo castellano.
Ninguna antología de la poesía española debería prescindir de Rosalía.
Tra, tra.

Los síndicos del Prado

Cuando el vigilante me advirtió ya había hecho click.
No esperaba encontrar en la exposición del Prado dedicada a Rembrandt - Vermeer - Velázquez una obra maestra de esta magnitud, como es "Los síndicos de los pañeros".
Se da la circunstancia de que hace poco vimos en el cine un precioso documental sobre Rembrandt que analizaba profusamente esta obra, cumbre de la pintura occidental.
La perspicacia en las miradas, la atmósfera que nos ubica en el exacto lugar, como en las Meninas, el triunfo en fin del orgullo burgués y capitalista sometido a la luz blanca del más severo protestantismo, producen una conmoción muy fuerte, de realidad y de espíritu.
Percibimos las emociones y contradicciones de estos hombres que nos miran diciendo ¿qué os trae aquí, por qué nos importunáis?
Rembrandt en Madrid, Amsterdam en Madrid.
El siglo XVII y occidente hoy.
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La magistral


La Magistral de Cisneros -llamada así porque el Cardenal, que promovió las obras como parte de su proyecto de primera ciudad universitaria de la cristiandad en Alcalá de Henares, determinó que sus canónigos fueran maestros o doctores en Teología- es una fábrica imponente de sobrio renacentismo. En el interior, en cambio no hay mucho que admirar, salvo el venerable sepulcro de los niños santos Justo y Pastor.
Esto es así porque en los primeros días de la guerra civil los milicianos decidieron hacer honor a uno de sus más ilustres conciudadanos, Manuel Azaña, filósofo de cabecera de Aznar y no mal prosista, que había dejado dicho que ninguna iglesia o convento valía lo que un republicano.
Por las fotografías conservadas era un prodigio de cuadros, tapices y retablos. La cúpula al caer a lo Notre Dame partió los dedos y la nariz del Cardenal Cisneros cuyo cenotafio estaba entonces trasladado allí.
Toda una republicana vendetta sobre el artífice de la gran monarquía hispana.
Así se entiende que la estatua de Azaña esté en una rotonda especulativa a las afueras de la ciudad.
Casi cuarenta años tardó en abrirse al culto, y al no tan culto, la Magistral.

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Justo y Pastor

Todavía en 1979 el libro de lecturas de parvulitos incorporaba, lo recuerdo perfectamente, además de una efigie de "el caudillo", todos los mitos fundacionales del catolicismo español: Santiago y cierra España, la Virgen del Pilar, las predicaciones de San Pablo o la historia de los niños santos, Justo y Pastor.
Acompañaba a esta un dibujo más o menos como el que ilustra esta publicación, cuando aún las imágenes de la biblia y de los libros de Historia inspiraban un necesario horror.
Con el tiempo, la historia de estos dos niños asesinados por causa de la persecución de Diocleciano y de cuya existencia verídica no hay apenas duda, se desdibujó en mi memoria, acaso transfigurada paronomásicamente, en otros gemelos, Cástor y Pólux, hasta generar el falso recuerdo de que era otra la historia, más grecolatina, la narrada en aquel libro de primera lectura.
No ha sido hasta ahora, cuando he conocido Alcalá de Henares que aquella cruenta narración ha vuelto a mí de forma que al contemplar la piedra martirial donde fueron ejecutados y la arqueta que cobjia sus restos (ver fotografías), se produjo instantáneamente la clásica evocación proustiana y pude sentir como mía la leyenda que dio origen a la refundación de Alcalá de Henares, en torno a la que ahora es su catedral, la Magistral de Cisneros.
(Lo mismo que yo había olvidado esta historia, me temo que en cuarenta años hemos olvidado entre todos demasiadas cosas y aprendido otras menos necesarias.)
Gloria a los niños Justo y Pastor.

LAUS DEO.

PS: Me cuentan que en esa copia de "Otra Vuelta de Tuerca" que es "Los otros" de Amenábar, Nicole Kidman asusta - todavía más - a sus hijos con la historia de Justo y Pastor

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domingo, 30 de junio de 2019

Me quedo contigo

[Rosalía, Sevilla, 2 de febrero 2019]

Ascendía la música inflamada 
ascua roja de fuego, llamarada, 

incendiando la noche, la encendida, 
incinerada noche desvalida. 

Una pira de luz y de belleza 
ardía, y manaba la pureza

de los barrios heridos por la pena, 
miel de heroína y flor de hierbabuena. 

Disuelta en una lluvia de pavesas, 
carmín y rosas, sangre de las fresas,

ungía lentamente nuestra frente 
y otra vez el amor era inocente.

 d 

martes, 25 de junio de 2019

Una nada grande y aburrida (La Poesía)

La mayoría de las reseñas sobre poesía dicen muy poco o nada sobre el texto poético objeto de su discurso. Es normal, porque de la mayoría de la poesía que se escribe ahora, y en cualquier tiempo, hay poco o nada que decir, la poesía buena es un milagro y son muy pocos los taumaturgos. Además, brilla sola.
Se aprovecha la ocasión, y esto es tanto más usual cuanto más aficionado es el crítico, para exponer las virtudes, excelencias y circunstancias de la poesía en general, de suerte que se habla más del libro que se hubiera querido leer que del libro leído.
Para justificar la operación se citan en muchas ocasiones versos más o menos desparejado a los que se atribuye un significado que ni los sabios coránicos de El Cairo se atreverían a asignar a las suras del Profeta.
Esta hermenéutica es la culpable de que algunos libros buenos pasen sin gloria y de que muchos otros, que comprábamos antes de perder la inocencia, pasaran llenos de pena ante nuestros ojos.
Una cuestión no menor y que apenas se aborda en las reseñas es el carácter aburrido o no del libro en cuestión, como la poesía es, se dice, algo muy serio, pues se asume que hay que leerla con la faz estreñida. Esto no es muy distinto de lo que sucede con el arte contemporáneo, con la diferencia de que, como en privado nadie leería algo que no se comprenda o al menos insinúe algo tangible, la poesía se ha adaptado al mercado pasando de ser críptica a ser inane.
Arrastra la poesía como consecuencia de los malos ejemplos, que son legión, el sambenito de ser aburrida, como le sucede a la ópera o a la música clásica, que también y puntualmente pueden serlo, claro está.
Yo mismo he incurrido en ese tipo de reseñas y esta es la razón principal de que por lo general procure evitar tener que escribirlas, puestos a profundizar es más útil a la humanidad profundizar la Sima de las Marianas o sondear el Perito Moreno que hacer equilibrios sobre versos inestables diciendo algo donde nada hay que decir y lo mejor es  wittgenstenianamente. callar .
El discurso del segundo grado cuando el primer grado es el cero solo conduce a la nada y la nada es muy grande y aburrida.

Pero es así el baile de la vida.


"El baile de la vida". E. Munch

sábado, 22 de junio de 2019

Andanzas Húngaras

Magníficas estas "Variaciones sobre Budapest" de Sergi Bellver. Pienso que no deberían perdérselas ninguno de los que alguna vez hemos caído subyugados por la misteriosa capital danubiana, con sus múltiples capas: socialista, nacionalista, romántica, austríaca, otomana, magiar y romana; capas que el autor en su deambular nómada por la ciudad va separando y desentrañando para sus lectores desde las mil perspectivas desde las que se asoma a este París de la Europa Oriental, donde empieza el Asia.
Budapest, a diferencia de París o Venecia, hiere más sigilosamente, pero si la flecha magiar da en la diana, el corazón queda anegado para siempre de una melancolía de alta graduación, como el lamento de un csarda zíngara, como la tristeza bailable de las danzas húngaras de Brahms.
Estas variaciones no pretenden ser ni un libro erudito, ni un libro de acción (el viajero siempre observa, apenas llega a fundirse con los húngaros -cuestión, como se explica en el texto y es leit motiv de la obra, siempre compleja-, en cambio sueña, imagina, simula esa fusión tan propia del buen nómada) , sino el registro de los pensamientos de un "flaneur" que se condujera por la ciudad como -pero hay tan pocos- un turista sensible, con las lecturas precisas bien preparadas que se echara a la calle demoradamente para -porque esto es el viaje- vivir la vida de los otros, ser otro al fin en el espacio, pero también en el tiempo histórico.
En su deambular por el Danubio he recorrido otra vez mis pasos por Budapest, he recuperado mis epifanías y he sentido, y creo que este es el mejor elogio que se le puede hacer a un libro de viajes, que de nuevo estaba en las Colinas de Buda. La literatura deja siempre, la buena claro, la impresión de un recuerdo, cuando la literatura nos transporta a otros mundos y cuando esos mundos han sido ya avistados, produce directamente la magia magiar de devolvernos el ser ahí.
Una joya de apenas 120 páginas en la que se convocan las voces queridas de Joseph Roth, Sandor Marái, Stefan Zweig o Claudio Magris y un texto en el que el estilo fluye natural, como una conversación del yo viajero, como una danubiana corriente de conciencia con momentos tan altos como este de la p. 86 en la que se describe la áurea epifanía de las luces y las sombras que reverberan en la cúpula de unos baños:
"me sorprendió una maravillosa luz crepuscular que como una epifanía y sin ninguna explicación me hizo sentir de una vez todas las capas de la Historia en Budapest, como si en los vidrios tintados de cada tragaluz de la cúpula otomana, en cada uno de los ladrillos en equilibrio de la posquerra y en cada calva desconchada de la pintura comunista hubiera una frase cantada por un coro de voces que, a través de aquella transparencia iluminada entre los hilos de vapor y los pétalos que caían de los árboles, me susurraran uno de los secretos de la verdadera naturaleza de esta ciudad".
Lo publicó en 2017 la editorial "La línea del horizonte" en una preciosa colección "Cuadernos del Horizonte" y su precio es solo de 12 euros, menos que un bonobús de 10 viajes.

lunes, 17 de junio de 2019

Domingo de "Ramos"

Vivimos en el mejor de los mundos posibles: en la Roma de Nerón, en el Cartago de San Agustín, en la Viena de Francisco José.
En la centuria previa al colapso de las civilizaciones conviven las más altas expresiones del espíritu con la glorificación de la hez y la escoria.
Justo antes de que todo se derrumbe los felices escogidos tenemos a nuestra disposición un inabarcable universo de belleza, lo mismo cabe decir para quienes prefieran enfangarse en el lodazal.
Ahí tenéis la boda de los Ramos, absurda e infantil.
Los nobles con ese dinero además de la fiesta le encargaban un Palacio a Paladio y unos conciertos a Heendel.
En estos tiempos de impostura es difícil calcular cuándo será el inevitable colapso, puede ser la próxima semana o quizá habrá que esperar uno o dos siglos.
Pero el ocaso de los dioses no tardará, cada tanto la humanidad se tiene que inmolar en el fuego purificador para purgar sus excesos.
¡Benditos quienes alcancen a conocer la nueva Edad Media, el nuevo Renacimiento!

miércoles, 5 de junio de 2019

Eros (XIX) & Tánatos (XX)



Escuchando esta mañana a primera hora en la radio el preludio del Tristán he tenido una breve iluminación, no es extraño, porque esta música intensa y carnal, asfixiante a ratos, siempre es transfiguradora; el caso es que en el punto más álgido de esta epifanía he comprendido que está ópera de Wagner es, además, una profecía.
Que la conclusión del romanticismo desembocaría en Alemania en los delirios nacionalsocialistas es cosa sabida, pero lo que no sé si se ha dicho - seguro que sí porque no se me puede haber ocurrido solo a mí -, es que el siglo XIX, el del romanticismo fue el siglo del EROS (y sería fácil ampliar este concepto revisando la moral burguesa y el optimismo industrial) y que, en contraposición, pero como consecuencia ineludible, el siglo XX ha sido el de TÁNATOS.
Así, la ópera de Wagner - muerte por amor - sería una visión del siglo de muerte que se avecinaba y cuyos síntomas fueron prolijamente consignados en el diván del Doctor Freud.
La Gran Guerra y la Guerra Mundial, que son una sola, certificaron el Imperio de la muerte y, tras el hongo atómico, irrumpe el gran silencio existencial asfixiante. Toda la crisis moral de este patético siglo XXI, tan pobre en hallazgos y verdades, no es más que la consecuencia de un mundo al que se le ha extirpado el amor.


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jueves, 16 de mayo de 2019

Que por mayo era por mayo

El 22 de mayo se presenta en Córdoba, "Que por mayo era por mayo", una selección de mi obra inédita El Lector de Almanaques, que queda así menos inédita y felizmente publicada en Córdoba por Ediciones Detorres en su colección Año XIX. 

Como no podría ser menos en la ciudad de Córdoba, que es la ciudad de mayo, se recogen aquí todas las glosas, poemas, pensamientos, es decir, almanaques, vinculados a las efemérides del mes de mayo. En los próximos días os daré más detalles respecto a su adquisición. 

Si andáis por allí me encantará veros en Córdoba, menos lejana así, menos sola. Será a las 20:30h en la Biblioteca Viva de al-Andalus (Cuesta del Bailío, 3)

Presenta el acto, que compartiremos con los nuevos libros de poemas de Pilar Redondo e Ilía Galán, Calixto Torres

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lunes, 29 de abril de 2019

3 documentos 3

El texto del pregón.

El audio del pregón.

La magnífica presentación a cargo de Enrique García-Máiquez.

La imagen puede contener: José María Jurado, de pie
27 de abril en el Real Círculo de Labradores de Sevilla

viernes, 26 de abril de 2019

Mañana en el Real Círculo de Labradores

Mañana, día 27 de abril, jornada de reflexión, tendré el honor de pronunciar el IX Pregón Taurino en el Real Círculo de Labradores, será a las 12 de la mañana, en la sede de la Calle Pedro Caravaca, en el centro, junto a la Calle Sierpes.

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Mis palabras serán introducidas por Enrique García-Máiquez, que ha tenido la generosidad de acompañarme en esta plaza.

El acto será amenizado por la Agrupación Musical Torre del Oro, que interpretará pasodobles taurinos. Al término del mismo se homenajeará al maestro de Salteras, Manuel Jesús, el Cid.

La entrada es libre, eso sí, venid con tiempo para coger sitio, que se llena.

Hablar de toros, pregonar la feria, en la misma calle Sierpes y en Sevilla, ¡casi nada!

Me haría mucha ilusión veros, en el transcurso del acto, por cierto, se entrega una copia impresa del pregón.


sábado, 20 de abril de 2019

Lunes Santo

Ardía París, pero yo lo estaba ignorando, para vivir la realidad en plenitud salgo estos días sin móvil. Es una quimera, en la alta noche recuperaré el tiempo digitalmente perdido: el fuego sobre Notre Dame.

La Semana Santa es una teoría de hogueras, Lorca lo recordaba en su poema del cante jondo, "cirio, candil, farol y luciérnaga, la constelación de la saeta", es el fuego vivificador, la llama de amor viva, la luz que atraviesa las sombras de la ciudad. 

El Cristo del Museo, encendido, es la alta aguja barroca de nuestro lunes gótico, arde su carne de madera en alta luz espiritual y no sabemos que en esa misma hora arde la catedral de la primera ciudad que cambió las Luces del siglo XVIII por el fuego devastador de la razón irracional.

También Sevilla ha conocido las llamas, las sombras de muchas imágenes espectralmente ocupa los pasos: cenizas del treinta y uno al treinta y seis, a los pies de los cristos, a los pies de las vírgenes en su secreto relicario.

Hermano fuego, hay que decir siempre con Francisco -Francesco-Francia- de Asís, el fuego siempre purifica, en la gran hoguera de Notre Dame, en los candelabros del Cristo del Museo, asciende una llama que consume y da luz.

Merezcamos la luz.



Lunes Santo, Notre Dame

viernes, 19 de abril de 2019

Martes Santo

Suspendido en el tiempo, el martes santo es el emblema de la inmortalidad cofrade, atrás aún nos deslumbran las ascuas del domingo de ramos (la blancura vibrante de la Paz entrevista a través de las abiertas flores del parque de María Luisa) y las sombras oscilantes en los altos candelabros del Cristo del Museo y sus cuatro evangelistas tutelares tallados por la gubia de Ruiz Gijón, hacedor del Cachorro. Hacia adelante el río del tiempo nos promete una abundancia de delicias, jueves santo de plata, madrugadas de oro, viernes santo de terciopelo y cristal. 

Ingrávido, inasible, inmune al tiempo, discurre el instante absoluto desde la serena caída de las guedejas del Cristo de los Estudiantes sobre un monte de lirios nazarenos, hasta el romántico nocturno de Santa Cruz, la cofradía como un largo piano enroscado a las íntimas callejas de una judería soñada, o el simbólico tránsito bajo los colgantes jardines de Murillo del palio de la Candelaria -¿gris, plata, verde azul?-.

Todo en el martes santo es eterno, menos la eternidad.

Martes Santo, Calle Levíes

 
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