martes, 9 de marzo de 2010

Cuaresma (día 20)

En la primera estación paras para repostar. Casi te quedas en la carretera. Te avisó un punto rojo, una gota de sangre en el salpicadero. Ya estás de seis meses, pero no se te nota. Tus dos niñas se pelean y lloran en el asiento de atrás. A duras penas las dejas en el colegio con el coche aparcado en doble fila. Al volver recibes improperios, bocinazos. ¡Mujer tenía que ser! Tienes náuseas. Te duele la cabeza, pero no puedes tomar ninguna medicina y sigues a través de los atascos. En tus clases los chiquillos, sayones y romanos, te preparan el motín de cada día. Luego el inspector te lee la cartilla, las farisaicas leyes del sumo sacerdote. Al salir del instituto pasas por el supermercado (la tarjeta no va) y cargas con la compra cuesta arriba. Llegas a tu casa y el ascensor cireneo no funciona tampoco. Te arrastras con las bolsas y las niñas por tres plantas de angostas escaleras. Y consigues por fin abrir la puerta de tu piso. En el centro del salón han levantado una cruz.

Reina de Judea.

2 comentarios:

Olga B. dijo...

Qué elegancia, José María.
Día 20 de cuaresma, ocho de marzo. Sencillez, inteligencia, brevedad, comprensión, perfecta asociación de ideas y un remate que clava el texto.
Se agradece leer esta serie.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

¿No querían mujeres nazarenas en las cofradías?

 
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