sábado, 9 de octubre de 2010

Purcell

Henry Purcell (1.659-1.695), el Orfeo inglés, es el autor del desesperado e inmortal lamento de Dido, murió con apenas 36 años y fue enterrado en la Abadía de Westminster, junto al órgano del que fue maestro. En su funeral sonó la música que un año antes había compuesto para despedir a la Reina María II de Inglaterra. Es el músico más grande de Gran Bretaña hasta... Haendel, que nació alemán porque los dioses nacen donde quieren. Acorde con el espíritu barroco y solemene de esta música, el texto me ha salido algo hueco y retórico, se explica porque esta mañana he estado leyendo las "Oraciones Fúnebres" de Bossuet, allá donde se dice que los humanos afanes no son sino "columnas que parecen querer levantar hasta el Cielo el magnífico testimonio de nuestra pequeñez". Como decía Ramón Gaya a través de Andrés Trapiello, se puede llevar una corbata fea, pero sabiéndolo, pues lo mismo diremos de impostar la voz, no será la primera ni la última vez, ni será la mía la que más haya retumbado en Westminster.

El Almanaque va, en fin, dedicado a mi hermano Miguel, experto en la música e intérpretes del Barroco.



26 de Noviembre -FUNERALES DE HENRY PURCELL

Las piedras son hermanas del silencio,
nunca es grata la sombra cuando acoge a los héroes,
no cesan, sin embargo, junto a esta fría lápida,
los solemnes tambores de la muerte.
Bajo la tierra yaces con la lira de Orfeo,
lo mismo que la blanca princesa de Cartago,
y hay un largo lamento que baja por el Támesis
y se hunde en las aguas desoladas e inhóspitas.
No dejen de sonar las augustas fanfarrias
que cortejan tu tránsito de una a otra armonía,
inmortal es el hombre creador de belleza
y eternamente joven lo conservan los astros.
Sin flores ni coronas, a los pies de esta tumba,
hay música de reyes y bosques de Inglaterra.



4 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

Por fin te decidiste con Purcell. El texto no es hueco, y mucho menos retórico. Me ha gustado especialmente el tránsito entre armonías. Y la introducción no tiene desperdicio.

Ah, y gracias por el enlace. Un abrazo.

José María JURADO dijo...

Gracias, José Miguel, de alguna manera te lo debía.

Lo de las armonías lo da el propio epitafio de Purcell

«Aquí yace el honorable Henry Purcell, quien dejó esta vida y ha ido a ese único lugar bendito donde su armonía puede ser superada».

Que no falten las fuentes.

Te echamos de menos en la tertulia.

Las hojas del roble dijo...

Hermoso, muy hermoso, José María
Un abrazo

Ramón Simón dijo...

Espléndido.


Un abrazo

 
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