miércoles, 13 de marzo de 2013

Euntes in mundum universum

Jesuita, sí, como Francisco Javier:

Francisco Javier arriba al Japón



Euntes in mundum universum: el Apóstol de los Gentiles camina  por las calzadas del Imperio para anunciar al Dios Desconocido en el Aerópago de Atenas, la barca de piedra de Santiago encalla en Finis Terrae como una brújula que apuntara a América y Francisco Javier anda sobre las aguas de los océanos portugueses proclamando al sol que nace la Palabra de Cristo. Ha doblado el Cabo de Buena Esperanza, ha costeado toda el África, la India, Malasia e Indochina, sorteando las fiebres, las pendencias, los tifones, apoyado sólo en una Cruz cada vez más lejana que hiende las playas de Kagoshima y alza un tsunami bautismal. Azuzados por la codicia los mercaderes de Holanda conciertan un monopolio con los Señores Feudales de Japón: el archipiélago queda clausurado a las misiones por las artes marciales y las armaduras milenarias de los Samuráis.Las florecillas del Evangelio son arrancadas de entre los bonsáis sintoístas y un único lirio de Judea, con la armonía simple y canónica del Ikebana, perfuma esta hazaña de la carne y del espíritu.




 

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