lunes, 17 de noviembre de 2014

Let it be

“When I find myself in times of trouble,
 Mother Mary comes to me” 

Fueron tres años de éxitos,
tocábamos el cielo con las manos,
la multitud nos aclamaba
y llenábamos siempre.

Nuestra presentación en una boda
extendió nuestra fama:
nos llamaban de todas las ciudades
y no cabía un alfiler
ni en plazas, ni explanadas.

Hasta la playa se quedaba chica.

Nos tiraban de la ropa,
nos seguían los niños y los jóvenes.

Era cosa de locos.

No faltaron los críticos
ni el escándalo público,
pero poco importaba,
porque por fin habíamos alcanzado la gloria.

A veces discutíamos sobre tal o cual tema,
pero nunca temimos
que aquello se nos fuera de las manos.

Nuestro sonido era puro.

¿Y cómo acabó todo?

No estoy aún muy seguro:
antes de la gran noche
crecía la tensión
y la cosa se fue poniendo peligrosa,
alguien pidió dinero
y quiso abandonar el grupo.

Pasamos tres días horribles,
algunos escondidos,
otros de calabozo en calabozo.

El resto de la historia es conocida:
yo me enteré camino de Emaús.

3 comentarios:

Jesus Cotta Lobato dijo...

¡Lo que daría yo por haber visto siquiera algo de ese vértigo que ahí tan bien cuentas!

Lutgardo García Díaz dijo...

Bravo! Es muy bueno. Enhorabuena

José María JURADO dijo...

Gracias, Jesús, Gracias, Lutgardo [¿cómo va ese pregonazo?] Abrazos.

 
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