martes, 31 de enero de 2017

Febrero

Rosales podados, 31-01-2017, JMJ
Ahora que han podado los rosales
y arrancado los frutos del naranjo
ahora, de verdad, llega el invierno
sin flores y sin carne, despiadado

mensajero de muerte y de cenizas.
Se aparece en el vaho, en los espejos
cegados por el frío de los ojos,
en el barro mojado que se adhiere

a unos pasos más tristes y más lentos
que conducen derechos a la nada,
al abismo sin luna de la noche.

Ha llegado el invierno, no perdona,
embozado en el manto de la nieve,
en su capa de armiño ensangrentada.

Cosecha de naranjas 21-01-2017, JMJ

7 comentarios:

Angelus dijo...

Excelente poema, aunque no comparta su mensaje. Saludos.

José María JURADO dijo...

Si te sirve de consuelo, querido Ángelus, yo tampoco lo comparto.

El poeta es un fingidor que finge lo que realmente siente.

Esto es importante, porque a veces la poesía se impone a la moral o la fe: hay que tener cuidado luego a la hora de fijarla en la obra.

Mil gracias.

Jesus Cotta Lobato dijo...

José María, un poema rotundo y aristocrático. Me parece estupendo. Y, bueno, el haiku de la orquídea es mi favorito.

José María JURADO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José María JURADO dijo...

Gracias, Jesús, aunque el de la orquídea, el haiku, no el poema, lo veo demasiado retórico que acaso es lo que quiere ser como la orquídea en sí misma.

planseldon dijo...

Pues a mí el invierno sí que me hunde. Si al menos hubiera nieve. Estoy deseando que pase. Mis estaciones son el otoño y la primavera.

José María JURADO dijo...

La primavera tiene un peligro.

Coincido con el otoño, pero en versión soleada.

Lo mejor, las estaciones secas: la primera quincena de enero, la primera de diciembre, la primera de octubre y todo agosto.

 
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