martes, 13 de junio de 2017

Cuarto de estudio

Por este alféizar
se fugaron los sueños 
que no soñaste. 

Noches en vela
robadas a la vida
para la muerte.

La sombra habita
bajo la vieja almohada
que te recoge.

Ahora que has vuelto
¿quién te envía a los buitres
de la memoria?

Honda es la noche,
sin ninguna esperanza
ni perspectiva.

Mira, eres tú,
otra vez reclinado
bajo tu flexo.

Era tu alma
esa luz mortecina
sobre la calle.

Acaso el sol,
pero nunca venía,
pudo salvarte.

Solo la música
y sus ondas oro
te dieron luz.

En lo profundo
aún palpita su júbilo
dulce y narcótico.

Huye en la góndola
de la antigua belleza
sin ser notado.

Acaso el sol.


Madrid, junio de 2017

2 comentarios:

Angelus dijo...

¡Qué no daría yo por escribir de esta manera! Poema-serial antológico. Saludos.

José María JURADO dijo...

Gracias!!!

 
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