En 2002, durante nuestro viaje de novios a París, nos trajimos esta lámina -"Himmelblau"- de Kandinsky visto en el centro de arte contemporáneo Pompidou, adonde probablemente no volviera si no es encadenado o salvo causa mayor.
Hoy, después de dieciocho años, Kandinsky ha sido sustituido por un espejo, cabría decir "otro espejo", pues el cuadro reflejaba lo inocentes que éramos.
Hoy es el fin de las Vanguardias.
Y siempre nos quedará París.

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