Lo que les pasa a estos jóvenes políticos de ahora es que no han leído nada, solo han visto series de TV y creen poder disponer de la realidad como en "House of Cards" o "The West Wing".
Si hubieran leído con atención a Shakespeaere o a Cervantes, por ejemplo, habrían sido más taimados, pero también más nobles, más prudentes, pero también más osados, más perspicaces, pero también más magnánimos.
Más conocedores, en fin, de la compleja realidad del mundo y de las pasiones y contradicciones de la condición humana.
Porque aún a pesar de que la sospecha que se cierne sobre Ayuso -y no soslayemos la diferencia de lo moral y lo legal- se da la contradicción de que a la opinión pública importa todavía más el medio que el fin, sobre todo como cuando en este caso el medio (la defenestración) era el fin último y no el esgrimido.
Y no nos ha de extrañar, pues, que los votantes de derecha apoyen a la Presidenta de Madrid, por la misma razón del corazón (Pascal) por la que Dostoievsky afirmaba preferir a Cristo antes que a la verdad, en caso de que la verdad no estuviera en Cristo.
Pero pedirles que hayan leído a Dostoievsky -no digamos Pascal-ya me parece pedirles demasiado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario