Esta obra es única y excepcional en el panorama español.
Con altura expositiva de alto nivel matemático y pulso
narrativo constante, la epopeya de la gran ciencia y los enigmas de la materia
nos devuelve la fe en la condición humana.
Nunca hubo más genialidad física y matemática reunida que la
que desarrolló esta teoría, aunque, estoy seguro, hoy en día hay más, a pesar
de que vivamos de espaldas, atendiendo solo a los sustos de la IA, el opio del
deporte y la mezquindad de la política.
He dejado para el final el tomo I que da cuenta de las
primeras indagaciones de Planck en 1905 sobre la sorprendente irradación en
paquetes de energía, en cuantos del cuerpo negro que dieron nombre a la nueva
física.
Precisamente el centenario de la efeméride fue la espoleta
para que José Manuel Sánchez Ron escribiera esta obra magna que aclara también
el magma de sobreinformación y esoterismo cuántico.
Quienes amamos por igual la ciencia y las humanidades [son
lo mismo, humanidades, ciencia] debemos mucho a Sánchez Ron.
Apasionante el tomo dos con la formulación de Heisenberg,
Schrödinger y Dirac, una de los momentos más altos de la mente humana.
Sigo ahora con la física nuclear y continúo, cuantinúo, para bingo con el bosón de Higgs a punto de asomar por el bombo al que no da cuerda Dios... o sí
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