viernes, 6 de marzo de 2026

Cahiporra Sánchez


Esa comparación de Trump con el matón del patio del colegio, que está bien, es incompleta si se obvia que colegios hay muchos y matones, más.
O dicho de otro modo, si me tengo que defender del matón, prefiero pedir ayuda a mi padre que está en los cielos antes que al repetidor navajero, cultivado en la escuela de los porteros de sauna.
No sé qué filósofo presocrático dijo, puede que ninguno, pero para eso estoy yo: que una verdad en boca de un mentiroso, es una mentira doble.
Si en las solemnes declaraciones de PSNCHZ hubiera una micronésima de convencimiento, de verdad, valdrían algo, hasta podría decirse: olé tú.
A la “furia épica” de MAGA, PSNCHZ opone la magia de los Goya con su road movie del Peugeot, cuando Ávalos, Koldo o Cerdán, hacían la reconquista con parada y fonda en los moteles del neón.
Frente a los desatinos de Trump, nos ofrece la superioridad moral del trilerismo de la fiscalía, de los negocios de Calpurnia, mujer de César, y el trilerismo ilustrado de David Azagra, el cisne de Badajoz.
Su carta de amor a Trump, como aquella a la ciudadanía, es la de un hombre profundamente enamorado de sí mismo, el romance burlesco de un corazón herido por Felipe González, la OTAN de entrada no.
Vidas paralelas, el paso a dos con Meloni no es más que el sueño húmedo de la izquierda, siempre encantada de amanecer mussoliniana, para no recordar que está exactamente en la misma posición que la Falange.
A mí me sonrojan los aplausos al presidente, se podría aducir que la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero -que no lo dijo un filósofo griego, sino Antonio Machado- pero esto tiene más pinta de combate de los jefes, del jefe de la pocilga contra Agamenón.
Yo comprendo la bondad de la gente, aquí to el mundo es güeno, pero me parece un poco como celebrar la honradez del estafador.
PSNCHZ ha tirado la piedra del pacifismo, pero la mano que esconde es la de todos. Si nos descuidamos nos encierra en la jaula de los leones, ¡si no muerden! diría, mientras tira la llave al mar.
Afirma repudiar al régimen de Irán “que reprime y mata vilmente a sus ciudadanos, particularmente a las mujeres", y cuánta vileza en ese adverbio de quien, profundamente consternado por la violencia de género iraní, se receta una orden de alejamiento del conflicto.
Me faltan datos sobre la conveniencia de agitar el avispero, pero una vez desatado el enjambre, si tanto dolor se agrupa en su costado marcial, del ocho de marzo, particularmente, ¿por qué opta por ponerse del lado del aguijón?
No fue Lincoln, del mismo partido de Trump, quien dijo eso que se le atribuye de que no se puede engañar a todos, todo el tiempo, salvo, me digo, que se quiera uno dejar de engañar.
Todas las personas de buena voluntad están contra la guerra, como pudieran estarlo a favor de que el airea sea una mezcla de oxígeno, nitrógeno y algo sin forma definida.
Tras la renovada pancarta del NO A LA GUERRA, no ve uno escrito por ninguna parte SÍ A LA PAZ y eso que solo sí es sí.



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