viernes, 19 de marzo de 2010

Cuaresma (día 30)

Sumidas en tiniebla, bajo un arco de fuego, transitan las oscuras suplicantes por las remotas calles del dolor. No hablo de la niña de los ojos traslúcidos, prima hermana del cedro, mecida por el sol, sino del coro negro de las madres reales, con puñales de droga y cárcel en el pecho, con el cáncer cosido al corazón, que avanzan por la noche bajo un palio extrañísimo y la cara quemada por la cera. ¿De qué tragedia griega sepultada en el tiempo ha venido este coro de estatuas plañideras, de ménades abiertas en canal? Han cambiado el morado de los viernes de invierno por la túnica oscura de la pena absoluta, hecha de plásticos rotos, de bolsas de basuras y sagrados conjuros que tienen que cumplir.

Hasta más no Poder.

3 comentarios:

Ramón Simón dijo...

Qué bueno.

otro abrazo.

Y por las fotos.. jeje. El martes o xcoles cuando quedemos, se recrearán tus ojos.

L. C. dijo...

Probablemente la imagen de esas mujeres detrás del paso del Señor de Sevilla es una de las más impresionantes. Por su rotunda verdad. Por la total ausencia de belleza. Por la fe y la penitencia son quizás quines más cercanas se encuentren del origen de todo. Conseguir reflejarlas con estética es una muestra más de maestría. Gracias JM.

José María JURADO dijo...

Ramón, gracias, las pondré en una de los mejores ángulos de casa.

Lorenzo, es tanta la verdad de estas mujeres que confío en que el hecho de que haya hermanas nazarenas no suponga una modificacion de esta impactante muestra de fe.

 
/* Use this with templates/template-twocol.html */