jueves, 25 de marzo de 2010

Cuaresma (día 36)

La novia ahorcada, mecida por el viento como un péndulo, desgarrados los encajes por las ramas, colgada del árbol del amor, higuera estéril donde anidan falsos enjambres de magenta y oro. A sus pies el cofre abierto de las arras, las monedas de plata, los arcanos emblemas de la fecundidad. La encontraron al poco de acabar el banquete. Todos los invitados recordaban el beso libidinoso al salir de la iglesia y el brillo extraño de sus ojos al probar el bocado del pastel nupcial que su joven marido le entregaba.

No despertéis a la serpiente.

3 comentarios:

Ramón Simón dijo...

Ni al dragón.


Un abrazo. Y para merendar, unas torrijitas.

Que disfrutes de la Semana Santa.

Olga B. dijo...

La serpiente siempre está despierta, como el ángel de la guarda.
"Pero no se caerá, porque el señor le sostendrá..." ¿Qué ocurre a veces?
Lástima de novia, podía haber sido algo más que una hermosa ahorcada.

José María JURADO dijo...

Gracias, Ramón, estamos ya a mil por hora, buena caceria fotográfica.

Gracias, Olga, La traición es insufrible.

 
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