sábado, 22 de mayo de 2010

Alergia primaveral

Creo que algunos de los errores de la poesía española de los últimos años son, además del poema metapoético, el abuso del poema chiste y de los finales anticlimáticos porque fatalmente nos despeñan por el barranco de la falta de profundidad (salvo dorsianas excepciones), ¡ay, pero quién esté libre de pecado que tire la primera flor!

Alergia primaveral
Para "Andábata" que me dio la locución* en la página 137 [hoy mismo la termino]

Claveles reventones y folclóricos,
la rosa omnipresente y socialista,
la reja, roja y verde, puntillista,
hecha de helechos y geranios dóricos.

La espiga y sus misterios alegóricos,
la jacaranda arbórea y amatista,
la fucsia buganvilla, equilibrista,
el jazmín y los pólenes eufóricos.

Y ni una sola nube que, británica,
extermine perfumes y colores,
la ciudad, esplendor de la botánica,

ha estirado sus pétalos traidores
lujuriosa, barroca y aun satánica.
*Nos ha jodido mayo con sus flores.


3 comentarios:

Al norte de los nortes dijo...

Estoy contigo, la temática metapoética me ha parecido siempre el recurso de los no tienen que decir nada, aunque a veces encuentro poemas metapoeticos donde hay auténticas reflexiones sobre la vida en el oficio de escribir, por poner un ejemplo Fernando Ortiz con ese final “Escribe, escribe, escribe” y otros de él. Los finales anticlimáticos, es cierto, que se ha abusado de ellos hasta la saciedad, pero es algo que está en los mismos orígenes de nuestra tradición, me acuerdo del soneto de Góngora que acaba “y nada temí más que mis cuidados”. La poesía fácil o jocosa o de chiste no es el problema, el problema es el monopolio y que parte de los lectores de poesía no admitan otro corte, o despachen a los otros tipos de poesía a la ligera, el ideal consistiría en que nos manejásemos ambivalentes por los dos registros como se ha hecho toda la vida pero bueno Valente sigue siendo muy leído, está claro que Joyce no va a ser un bets-seller. El soneto aunque chistoso, anticlimático me ha gustado mucho . Un saludo .

Olga B. dijo...

Después de la entrada y los comentarios, me alegro mucho de no haber dedicado jamás una línea a las reflexiones sobre lo que se debe o no se debe hacer en un poema, en una novela o incluso en un blog. Yo no lo hice con argumentos tan claros, simplemente interioricé algo parecido a lo que después oí decir a un amigo: la poesía es el reino de la excepción. Cualquier buen poema puede ser la excepción a cualquier norma excelente (vease para ello tu poema metapoético:-)... y entonces ¿para qué? Tal vez es cuestión de talento y no de normas, cuestión de no sé qué (que quedan balbuciendo). Claro que tampoco me parece mal que el que sí lo sepa, lo diga, pero creo que el movimiento se demuestra mejor andando.
Y lo del anticlimax, pues tampoco lo sé, pero ya he dicho alguna vez que, para compensar, me gusta oír al final del poema una especie de latido, tal vez sentirlos acabados con la misma fe con la que Wagner acababa sus óperas (pero sin que a nadie le entren ganas de invadir Polonia, por Dios;-)

Y Andábata nunca pensó "rematar" una alergia primaveral tan terrible pero festivamente apasionada;sin embargo, es que es verdad: cuidado con las flores...

(Gracias;-)

Ramón Simón dijo...

Y yo que ando con la alergia más jodido aún.

Me parece muy pero que muy eso, hermosamente jodido.

Abrazos

 
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