lunes, 18 de abril de 2011

Lunes Santo

Caído se le ha un Clavel
Hoy a la Aurora del seno:
¡Qué glorioso que está el heno,
Porque ha caído sobre él!

Góngora.


Hay una rosa roja sobre el tapiz morado. La sangre derramada, como el clavel gongorino de la aurora hecho Niñodios en el pesebre, es hoy una rosa entre los lirios. En el profundo sueño de la muerte una rosa es una rosa es una rosa. No la toques ya más: madeja de párpados y pétalos que se abrirán al otro lado del Erebo. Entramado de luz que nunca será flor de ceniza, sino primera llama. El cuerpo muerto de Cristo es un rosal retorcido con las espinas vueltas hacia adentro, los duros sarmientos secos han aceptado la dócil inclinación del barroco, el armónico bucle de la ciudad. Bajo el fulgor de la luz asistimos impávidos a este dulce trasplante que lleva al Hacedor en volandas sobre las olas moradas del mar de Salomón. Hemos visto brotar una rosa roja en mitad del oleaje y la galerna, pero del otro lado del Sepulcro que anuncia la cofradía de Santa Marta se vislumbran las verdes praderas de la Aurora, los dorados trigales de la Eternidad.

2 comentarios:

eterso dijo...

Cuánto dolor. Cuánta belleza.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Precioso, José María. Este año, caprichos de la luna tardía, fueron jacintos en lugar de lirios. Un abrazo.

 
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