lunes, 9 de marzo de 2009

La medalla

Hoy la columna es a plaza partida:

El gesto radical de Paco Camino y José Tomás de devolver la medalla de oro de las Bellas Artes al Ministerio de Cultura ha parecido excesivo a la anestesiada sociedad española a la que, por cierto y para bien, ha recordado por añadidura que todavía existe el toreo.

Cuando el pensamiento débil y la ausencia de exigencia intelectual y profesional dominan la escena pública, cuando el valor del sacrificio, la responsabilidad y la justicia no existen, gestos así son necesarios, aún más en tiempo de crisis: todavía hay quienes se toman en serio a sí mismos y no están dispuestos a admitir que el mundo sea un carnaval más o menos cómodo.

Hay quienes tildan la devolución de soberbia: en fin, entre ambos suman diecinueve salidas por la puerta grande de Madrid y Hemingway ya valoraba una oreja en Las Ventas como algo superior al Premio Nobel. La medalla ni les quita ni les pone y cada cual sabe dónde está y cuál es su sitio. Soberbia es aceptar una concesión no merecida que tuvo que ser devuelta en cuanto llegó a esa rivera donde de sobra saben lo que va de Ordoñez al Hola.

Hay quienes han acusado a los toreros de falta de compañerismo: hoy, día de la mujer trabajadora, es bueno recordar que el recentísimo premiado de rancio abolengo filotaurino vetó a la torero Cristina Sánchez por ser mujer. Pero es que además el recurso al corporativismo es uno de los males endémicos de las instituciones y empresas españolas: no se despide al vago por compañerismo, se mira a otro lado por compañerismo, se ocultan corrupciones por compañerismo y, en fin, por compañerismo, se atropella la virtud para evitar la confrontación, tan incómoda.

El compañerismo es un sinónimo, muchas veces, de cobardía. Ya lo decía Aristóteles al hablar de su maestro Platón: Amicus Plato sed magis amica veritas. (Soy amigo de Platón, pero más amigo de la verdad).

En la rivera cayetana se torea mejor, pero también se ha sugerido un veto a otro torero, Morante, reserva espiritual de la gracia y el duende, por emitir una opinión contraria al galardón fraternal. Compañerismo, vaya. Otro cayetano e hijo de cayetana lo ha llamado incluso despreciable, grandeza de España le decían, pues vaya con el caballo...

Luego está la cuestión del arte, desde luego no podemos hacer una correlación entre el toreo y Schubert o Miguel Ángel, creo que eso lo tiene claro todo el mundo. Y aunque suele considerarse una expresión de la posmodernidad la mixtificación de las artes populares y su elevación en la consideración intelectual, también parece claro que si la danza, el flamenco o la fotografía tienen consideración artistica, no tiene menos motivos el toreo para tener la consideración trascendente del arte.

Quienes defendemos el sentido profundo del toreo, o lo consideramos así o lo consideramos como una liturgia, el toreo como religión, la estética como mística. Lo demás nos da igual

Nadie puede dudar de la plasticidad del toreo, sobran los ejemplos y nos lo voy a repetir, si la capacidad de generar belleza es abrumadora y si en esa capacidad interviene la acción humana, ya hay arte.

La concesión de la medalla a la rivera era una reducción al absurdo del supuesto apoyo del Ministerio de Cultura. La realidad es –aunque no sea de su competencia- que Televisión Española no ha retransmitido más que una corrida de toros o dos desde el 2004 y que el toreo es continuamente degradado en otras medios de comunicación, donde sólo es noticia la tragedia o la cochambre.

Por eso me alegro de este gesto de vergüenza torera y que tomen nota otros estamentos acomodados.

Ya querría ver uno gestos de este tipo en los estupendísimos premios literarios, por ejemplo.

Espero que esta feria de abril no inauguremos un podio al final de los festejos, quienes se visten de oro y plata no necesitan polémicas de bronce.

Para rematar con una media estos textos de mi archivo dedicados a José Tomás y Morante, como ustedes comprenderán me resulta metafísicamente imposible irme por la rivera. Espero que aquellos amigos de esta columna sin interés en la fiesta, al menos les ayude a entender la naturaleza de mi afición.

José Tomás
Has abierto las puertas de la Muerte toreando en el vértice del miedo. Y detrás de las puertas había luz, la deslumbrante luz de la pureza. Entrabas y salías de la muerte como el buzo entra y sale del abismo, sumergido en campanas de silencio, en solares silencios espectrales donde el aire vacío se completa con el lance y el trance tan reunidos que suspenden la razón y la despeñan al borde mismo del espanto. Nos hemos vuelto locos: las ménades se arrancan los vestidos y se arañan los rostros suplicantes, los guerreros golpean los escudos y el toro es un enigma reventado, una fuerza bestial hipnotizada por la suave quietud de los telares. Gira y gira la plaza como un astro, vibrante catedral de una liturgia cósmica que a la danza del héroe se ha rendido, funesta y primitiva.


Morante
Trazas de incienso, humo de tabaco, angosta la capilla sofocante y sobre el lienzo blanco palmatoria de bronce, temblor del oro viejo, hornacinas oscuras, manchas negras de Cristo en la cal viva y columnas salomónicas que rompen la maleza de cardos y de espinas, así crece, con el mentón hundido en el embroque, un retablo barroco en el albero y en la blanda madera del tallo reverdece la mata trenzada del acanto como cresta de gallo, como rojo penacho que dejara coronas de laurel en las sienes del miedo. Pétalos de Morante bajo el cielo de Abril, tratado de armonía.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, soy Alberto, me ha gustado mucho tu encendida argumentación. A pesar de no ser fan no tengo nada encontra del toreo y entiendo que ciertos toreros sean capaces de hacer arte. En todo caso me parece genial el gesto de desdén de la mediocridad y la falsedad institucional. En otros blogs también han resaltado la dignidad del gesto. Al principio casi no me lo creía, sobre todo porque Tomás es de los pocos toreros que conozco y que sé que casi todos valoran. Tenía ganas de conocer la opinión de alguien que supiera algo de ese mundo, porque yo no he visto a ninguno de los dos torear. Un abrazo, Alberto.

José María JURADO dijo...

Alberto, te invito a que nos sigas en

http;//lagrantemporada.blogspot.com

hay un comentario muy atinado de Lorenzo Clemente, mi cofrade de blog taurino.

Esperoq que nos veamos muy pronto, gracias por pasarte.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

No sé por que, me temía desde que abrí tu blog, que iba a estar de acuerdo. Uno repasa la relación de galardonados y ve allí a este muchacho y se acuerda de aquellos ejercicios escolares de "descubra qué palabra sobra en esta lista". El único matiz que pondría es el que argumentaba Enrique GM en su blog (¿hasta qué punto un premiado puede arrogarse el derecho de veto sobre los siguientes premiados?), donde ya hablamos virtualmente de esto. Un abrazo, José María.

José María JURADO dijo...

Gracias por hacer el paseíllo por esta plaza de tercera, Juan Antonio, todo un honor.

¿Has renovado el abono?

Un abrazo.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Sí, lo he renovado, pero que no se entere nadie... En mi caso, son dos abonos compartidos entre cuatro, por lo que la decisión no dependía sólo de mí...

 
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