jueves, 16 de febrero de 2012

El nuevo


Cuando por fin lograron desatrancar la puerta se encontraron, en lugar del cochambroso y funcional comedor de oficina, un salón rococó con el techo estucado y las paredes pintadas al fresco con motivos alegóricos. Sobre las mesas de madera labrada resplandecían las tablas de tracería; al fondo, en el lugar que antes ocupaban el fregadero y el microondas, junto al tragaluz, colgaba una perfecta reproducción del “Nacimiento de Venus”. Resultaba admirable: ¿cómo y cuándo lo había hecho? Sobre el suelo recién pulido, alguien encontró una nota de papel arrugada procedente del viejo tablón de anuncios del comité de empresa: “Por favor, Deja la sala como te gustaría encontrarla. GRACIAS”.




4 comentarios:

Fernando Moral dijo...

Genial, tanto la idea como la exposición. ¿Hay algo de autobiográfico?

Un abrazo.

José María JURADO dijo...

Gracias, Fernando. Algo hay ahí.

proyecto crítica dijo...

Me ha gustado mucho, supongo que has leído ya a Arreola, ¿no? el otro día leí unos cuentos cortos suyos, menos cortos, geniales y me ha recordado u npoco el mecanismo.

José María JURADO dijo...

No, Alberto, no he leído a Arreola, habrá que saldar la deuda, gracias.

 
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